Diario de León

La Ruta de la Plata se puede recuperar con la mitad de lo que costó la Variante de Pajares

Corredor Oeste intensifica la lucha por el ferrocarril Astorga-Plasencia

Movilización por la Ruta de la Plata

Movilización por la Ruta de la PlataEFE

Publicado por
L. Urdiales
León

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Hay un ciclo electoral por delante que no está dispuesta a dejar pasar la plataforma de Corredor Oeste, trigo y sermón de la lucha que emprendieron los territorios del poniente peninsular para conseguir el retorno del ferrocarril que quebró el último punto de cohesión que compartieron desde el imperio Romano. Que el retorno del tren entre Astorga y Plasencia es cuestión de voluntad política lo sabe el vulgo desde que el Gobierno decidió responder a la presión con un estudio de viabilidad para estirar la goma y alargar la solución. Que es cuestión política, lo sabe la balanza que mide la apuesta estructural según sea el beneficiado; el agravio con la periferia salta a la vista con el caso del tren que cerró el Gobierno del PSOE hace 40 años y las soluciones administrativas que tratan de alargar la atención a este corredor que acordona España por el oeste: la antítesis del Levante. Como el estudio de viabilidad no bastaba para disimular el apoyo cicatero a la propuesta, Corredor Oeste promovió un análisis paralelo; que evalúa el coste y ridiculiza al agravio. Con un tercio de lo invertido en la Variante de Pajares, bastaría para poner en pie de nuevo el asiento del ferrocarril abandonado; una brecha inversora que se amplía en el caso de que la comparativa se lleve a la inyección económica que reciben los cimientos del Corredor Mediterráneo, exponente del desarrollo viario a cuenta de la obra pública en España. Reconstruir la Ruta de la Plata arroja un coste por kilómetros de seis millones de euros frente a los casi treinta millones de euros que se emplearon de media por kilómetro en la vía de alta velocidad a Galicia, ese apéndice que dejó a León fuera del noroeste y hemipléjico también en la parte occidental sin ferrocarril de altas prestaciones al noroeste. Con 1.500 millones de euros bastaría para relanzar el ferrocarril cerrado hace 40 años a lo largo de 310 kilómetros de trazado, entre Astorga y la cacereña Plasencia; entre Madrid y Galicia, el AVE, por ejemplo, absorbió nueve mil millones de euros.

Esta recomposición de las opciones que promueve Corredor Oeste en la constancia y la reivindicación de devolver la vida al tren de la Plata se nutre también de estudios e informes previos promovidos hace años por la Junta de Extremadura, con conclusiones que permanecen en un cajón bajo llave en algún despacho cerrado además a cal y canto. Por ejemplo, entre Plasencia y Salamanca, un trazado nuevo requería de 900 millones de euros de inversión; se asume la traza, y la orografía en torno a Béjar, que elevaría de forma notable la factura. En la continuidad contra el olvido institucional, la quiebra social y económica que ha arruinado la perspectiva de futuro en la franja occidental española, un grupo de ingenieros que colaboran con la propuesta de planificación de Corredor Oeste en favor de la Ruta de la Plata, ajustan el cálculo y aportan una solución de proyecto basado en corregir radios de curvas y actualizar el viejo trazado, algo obsoleto para la competitividad reinante, que rebajaría la cuantía a 500 millones de euros. Calderilla, frente al líquido que terminó por absorber la Variante; el tramo de Salamanca a Astorga eleva la moral del cálculo, porque la orografía allana soluciones; mil millones de euros, a razón de 5 millones por cada uno de los 200 kilómetros del tramo.

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