El sospechoso de tirar a un joven por la ventana de un quinto en El Crucero (León) guarda silencio para cerrar el juicio
La fiscal mantiene que no hay pruebas de que se tratara de un homicidio y pide una condena de 10 meses de multa por omisión del deber de socorro

Un momento del inicio de la vista esta mañana.
El sospechoso de provocar la muerte de un joven que cayó desde un quinto piso del Crucero en el verano de 2021 no ha hecho uso del último turno de palabra del juicio celebrada por el sistema del jurado popular en la Audiencia Provincial de León esta semana, que apunta a una condena de diez meses de multa a razón de diez euros diarios al sospechoso principal, acusado de no socorrer al herido. La otra acusada sólo participó en la vista oral el primer día y se ha dictado un auto para que sea juzgada en solitario lo más pronto posible.
La fiscal considera que, después de celebrado el juicio, no existe prueba firme que sostenga una imputación de homicidio. “Los fiscales tendemos a acusar habitualmente, pero no hay pruebas más allá de un delito de omisión del deber del socorro. Yo considero que no ha quedado acreditado que el acusado no sea inocente. Y lo digo sabiendo que es una postura que no es fácil porque hay otras tesis posibles. Pero no es posible establecer si la muerte tiene su origen en un mecanismo homicida o suicida”.
Así las cosas, no es posible conocer qué es lo que ocurrió en la mañana del 31 de agosto de 2021, cuando un joven con una discapacidad del 65 %, se precipitó al vacío desde un quinto piso en un inmueble en la calle Laureano Diez Canseco del barrio del Crucero. Estaba en compañía de dos okupas que habitaban en el inmueble y que se dieron a la fuga después de lo sucedido, aunque según su versión, no le empujaron ni hubo ataque alguno, sino que el muchacho decidió tirarse por la ventana. Los vecinos que han declarado en el juicio aseguraron que escucharon una discusión minutos antes de los hechos.
La acusación particular, que encarna el letrado leonés José Luis Vieira, discrepa de la postura de la fiscal. “No se pueden sacar conclusiones absurdas o ilógicas. Hay pruebas claras de que había un conflicto entre los dos. Hay dos personas que discuten, una que muere y parece que aquí no ha pasado nada“.
La defensa no aprecia prueba incriminatoria alguna y destaca la persistencia en el testimonio del procesado. “No hay ninguna demostración de que mi cliente empujara a la víctima. Tampoco es normal que haya una cortina intacta en la ventana por la que se produjo la caída”.
Había iniciado la mañana el forense responsable de la autopsia, que descartó, como ya lo había hecho el día anterior la madre de la víctima, que la caída se produjera por un episodio autolítico, pero reconoció que no hay pruebas para determinar si se trató de un accidente o de un ataque.
La prolongada permanencia de la víctima en la Uci también impide saber la cantidad de estupefacientes que había consumido el fallecido antes de precipitarse al vacío.
“Nos llamó la atención ver lo baja que era la ventana (por la que cayó la víctima). La zona inferior estaba a la altura de mi rodilla. Eso facilita mucho la caída pero no determina si le tiraron o se cayó”, dijo el forense.