León es el único aeropuerto del noroeste que solo tiene sistema básico de aterrizaje
Asturias, Valladolid, Santiago y Vigo disponen de ILS de nivel III y La Coruña es de nivel II

Imagen del aeropuerto de León en un día de niebla.
El aeropuerto de León, ubicado en la Base Aérea de La Virgen del Camino, es el único de los aeródromos importantes del noroeste que cuenta con un sistema de ayuda al aterrizaje básico, el ILS I, que imposibilita en la práctica la labor de toma de tierra a las aeronaves cuando las condiciones de visibilidad no alcanzan un nivel mínimo de 800 metros. Disponer de un ILS II permitiría aterrizajes en situaciones de apenas 350 metros de visibilidad y el ILS III posibilita reducir la distancia mínima requerida a los 200 metros.
De acuerdo a la respuesta del Gobierno a una pregunta formulada por los senadores del Grupo Parlamentario Popular Pedro Rollán y María Ruiz-Sillero, los aeropuertos de Asturias, Valladolid, Santiago de Compostela y Vigo, enclavados en la zona noroeste del país, disponen de ILS de categoría II/III y el de La Coruña cuenta con un ILS de nivel II. Fuera del ámbito del noroeste, Girona, y Zaragoza también mejoran las prestaciones del aeropuerto de León, comparación en la que no se incluyen por la lógica diferencia de volumen de operaciones a los aeropuertos de Madrid y Barcelona ni a los de Mallorca, Menorca, Ibiza, Las Palmas y Tenerife por la climatología que impera de forma dominante en esas zonas, donde la niebla y la lluvia extrema son excepcionales.
La ayuda más famosa que tienen los aviones para la aproximación se llama ILS. Responde a las siglas de Instrument Landing System (sistema instrumental de aterrizaje) y aunque en la actualidad hay otras ayudas más modernas como las aproximaciones RNAV, el ILS sigue siendo el procedimiento más popular de aproximación en los aeropuertos de todo el mundo.
El más elemental
El de León es de nivel I, el más básico. En esas condiciones un ILS guía al piloto hasta una altura de 200 pies (60 metros) sobre el terreno donde tiene que obtener referencias visuales para poder aterrizar. Con el de prestaciones medias la referencia visual puede ser de solo 100 pies (30 metros). El sistema más avanzado, el de nivel III opera por debajo incluso de los 30 metros.
Todo apunta a que en el futuro seguirán en funcionamiento este tipo de aproximaciones debido a la fiabilidad de los equipos y buen resultado que están dando. Solamente en aeropuertos con una orografía complicada puede que se sustituyan por aproximaciones RNAV debido a la flexibilidad que ofrecen para evitar los obstáculos geográficos.
El problema radica en que en localizaciones geográficas como la de León, las condiciones de visibilidad se complican con frecuencia. Fue el caso del fracasado trasplante de órganos del pasado día 13 de noviembre, cuando se echó a perder el corazón de un donante tras no poder aterrizar el equipo médico que se desplazó desde Barcelona. Aena aseguró que la situación meteorológica «era adversa y así se comunicó a los pilotos en el correspondiente parte meteorológico. Ante esa circunstancia, cada comandante tomó su decisión en función de sus propios criterios».
Hay varias maneras de mostrar las señales del ILS en la cabina. A veces en un instrumento independiente, otras veces en el mismo HSI (Horizontal Situation Indicator) y otras en el mismo horizonte artificial. La presentación en el instrumento de la cabina consiste en dos barras. Una vertical, y otra horizontal. La barra vertical indica al piloto si la pista está a la izquierda o a la derecha. La horizontal indica la altura de referencia al ángulo de descenso. No fueron argumentos técnicos suficientes aquel día.
Hubo más explicaciones en el comunicado, correlacionadas con el punto de vista del ente estatal: «Para operar con un ILS, tanto las aeronaves como las tripulaciones tienen que estar habilitadas para hacerlo y la última decisión siempre es del comandante del avión. Además, cada compañía aprueba sus propios procedimientos de operación y puede establecer alturas de decisión superiores a la mínima que se establezca en las maniobras publicadas para operar con estos sistemas en el aeropuerto». La cuestión radica en determinar cuál es la prioridad que para el Gobierno tiene León en lo tocante a esta infraestructura. Cierto es que existen aeropuertos como el de Bilbao que tampoco pasan del nivel I en su ILS. El asunto radica en sopesar el peso de las infraestructuras alternativas con las que cuenta Euskadi, alejadas con notable diferencia de las que disfruta, por ejemplo, la provincia de León.