La brutalidad de los casos de violencia de menores en León preocupa a los policías
El Tribunal de Instancia instruye un secuestro express, una paliza y una fractura de mandíbula

Imagen de archivo de una intervención con un menor en León.
El Tribunal de Instancia de León instruye al menos tres causas relacionadas con comportamientos violentos de menores o adolescentes, al margen de la conocida en la madrugada del sábado cuando el 112 alertó de la existencia de un hombre apuñalado por un sospechoso de 14 años.
Un conato de secuestro a un joven, alumno de un instituto, al que los agresores cubrieron la cabeza y trataron de llevarse hasta que descubrieron que habían elegido el objetivo equivocado, una paliza a una muchacha que quedó inconsciente tras una agresión en grupo y una fractura de mandíbula a una tercera víctima son los mejores exponentes del panorama. En algunos casos, las denuncias son más o menos recientes. En otros, datan de periodos anteriores. En todos, se constata la creciente agresividad con la que se emplean los atacantes en este tipo de casos cuando hay menores implicados.
Los servicios judiciales que se prestan a las personas que han sufrido este tipo de agresiones han constatado la escalada en la irrupción de este tipo de sucesos en el día a día del órgano judicial. La Plaza Número 1 de la Sección de Menores del Tribunal de Instancia de León (es la denominación renovada del antiguo Juzgado de Menores) topa con nuevas fórmulas de delincuencia que ocupan a la nueva magistrada responsable de la tarea.
El primer incidente en orden de trascendencia está relacionado con un céntrico y conocido instituto de la capital. Un grupo de adolescentes retuvo a un alumno del centro, con el que mantenían desavenencias, y lo encapucharon para llevárselo y presentarlo ante el cabecilla de un grupo juvenil, con el que mantenía diferencias notables.
Cuando habían ejecutado la maniobra, se percataron de que el objetivo que habían elegido estaba equivocado y dejaron en libertad al infortunado, que acudió a solicitar ayuda y terminó siendo asistido por el departamento judicial correspondiente en el edificio de la avenida de Sáez de Miera. Se abrió la correspondiente investigación por los hechos y todavía continúa a nivel judicial, en la instancia correspondiente.
Otro grupo de adolescentes rodeó a una joven leonesa en fechas pasadas y tras intimidarla, le propinaron una paliza de consecuencias considerables, que terminó con la víctima inconsciente y autora de una denuncia por lesiones graves, sobre la que existen actuaciones paralelas a los ámbitos judiciales en la actualidad. La muchacha está siendo asistida a nivel psicológico para recuperarse de las consecuencias de lo ocurrido.
También necesitó asistencia, pero de carácter médico, otro adolescente que fue víctima de una brutal agresión en medio de una trifulca. Dos grupos discutían por diferencias de criterio en cuestiones de carácter personal, cuando de forma repentina, uno de ellos fue objeto de una fortísima contusión que le dejó muy dañada la mandíbula. El parte médico reflejaba una fractura y contusiones de importancia.
Así las cosas, se reitera el valor de las tareas de concienciación y la importancia de las labores de control. Los cuerpos policiales estaban mentalizados últimamente sobre la relación directa entre el uso de las armas blancas y la gravedad de episodios pasados.
El Servicio de Emergencias 112 Castilla y León contabilizó el año pasado hasta 417 episodios de peleas callejeras en las que se produjeron actuaciones de carácter sanitario. La media resultante habla de más de un caso diario en la provincia. Con particularidades. Como cualquier dato estadístico, es interpretable. Pero sí recoge una realidad: aún con mayor reiteración los fines de semana, la cifra de actuaciones recopilada es muy significativa. Y no recoge las que no tienen intervención de sanitarios.