A 1.500 euros por cada mecherazo
La sucesión de contenedores destrozados en San Andrés del Rabanedo ya harta: anteanoche ardieron otros nueve

Destrozos provocados por los incendios.
Los 28 contenedores destruidos en los últimos cuatro meses en San Andrés del Rabanedo ya claman y el problema exige soluciones. Entre los vecinos, la sensación de inseguridad es manifiesta. Entre las fuerzas policiales, la certeza es que es imposible patrullar día y noche para tratar de pillar in fraganti a quien está detrás de todo esto es evidente. Y en el equipo de gobierno municipal, la factura ya es de 42.000 euros, con la medida auxiliar de recurrir a la colaboración del Ayuntamiento de León, que ha prestado varios receptáculos de estas características al tercer municipio de la provincia. Cada mecherazo cuesta 1.500 euros de pérdidas. Y así, a multiplicar.
No hay un escenario único. El domingo ardieron dos contenedores en la calle Ortigal; uno en Párroco Gregorio Boñar; otro en la avenida Constitución; uno en la calle Jardines; otro en Corpus Christi y otro en Romeral. A ellos se suman un contenedor en la calle San Roque y otro más en la calle El Parque.
La tesis policial apunta a intenciones dirigidas. No hay visos de que se trate solamente de una gamberrada ni de que haya tintes paranoicos en la actuación. Las inspecciones oculares que se han llevado a cabo en los puntos de los siniestros, apuntan a que el modus operandi está perfectamente estructurado y tiene por objetivo causar daño dirigido. Tanto a las arcas municipales como al gobierno local. Faltan pruebas pero sobran certezas.
ENEMIGO COMÚN
Así que el Ayuntamiento y los vecinos tienen un enemigo común. Alguien que busca la oportunidad en el momento adecuado, una mente que sabe lo que hace y una intención municipal: se interpondrá denuncia ante cualquier sospechoso que albergue indicios bastantes y se ofrecerá una respuesta contundente ante unos actos que el equipo de gobierno califica de «irresponsables, peligrosos y absolutamente intolerables». Además del perjuicio económico, estos incendios generan situaciones de riesgo para los vecinos y obligan a movilizar recursos de emergencia que podrían estar destinados a otras intervenciones.
Por el momento los daños han sido unicamente de carácter material. Pero la Policía teme que en cualquier momento se pueda ir la mano. Y del susto al disgusto solo hay unos metros. Hasta hace pocos días ya había una veintena de contenedores destrozados, con la peculiaridad de que cada vez los ataques son más virulentos y se producen con más intensidad.
El Ayuntamiento hace un llamamiento a la colaboración ciudadana para identificar a los responsables y poner fin a una cadena de actos que está dañando al municipio.