Diario de León

León pondrá llave al contenedor marrón 2 años y medio después de su obligación legal

El Ayuntamiento adjudica el contrato para la puesta en funcionamiento del nuevo recipiente.La falta de esta fracción de reciclaje penaliza desde 2024 con 800.000 € al año al consistorio

Los contenedores marrones siguen acopiados hace un año a la intemperie.

Los contenedores marrones siguen acopiados hace un año a la intemperie.ramiro

Álvaro Caballero
León

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Hace un año que los nuevos contenedores marrones esperan acopiados, al aire libre, dentro de las instalaciones del servicio de limpieza, junto al mercado de ganados. No se han podido repartir por las calles del municipio porque, tal y como se suministraron, no sirven. No funcionan como los demás. Necesitan un sistema de apertura electrónica por el que han esperado hasta que, en la última junta de gobierno, el Ayuntamiento de León terminó de adjudicar el contrato, con una factura de 911.809,66 euros, para que una empresa instale los dispositivos. Ahora, ya están completos, aunque el consistorio de la capital leonesa sigue sin fecha programada para su puesta en funcionamiento, como admitió este pasado lunes el alcalde, José Antonio Diez, pese a que a la administración municipal tiene que afrontar una penalización de cerca de 800.000 euros anuales por no entregar separada esta fracción de basura orgánica al Centro de Tratamiento de Residuos (CTR) provincial de San Román de la Vega.

La factura añadida por el número de toneladas sin seleccionar, que lleva la cuenta total del consistorio por encima de los 5 millones de euros, seguirá hasta que se logre implantar el contenedor marrón. En este recipiente, los ciudadanos, a los que se entregará una tarjeta específica para abrir la cerradura electrónica, deberán arrojar los residuos susceptibles de generar biogás y compostar: fruta y verdura, sobras de carne y pescado, cáscaras de huevo, café, productos vegetales, papel de cocina, infusiones, pan. Todos estos desechos irán al nuevo envase, mientras que en los actuales grises se tirará, como hasta ahora, la fracción denominada «resto», en la que se agrupan pañales, compresas, chicles, ceniza, colillas, polvo, bolsas de aspirador, objetos de cerámica...

La separación de la basura debería haberse facilitado hace dos años y medio, de acuerdo a la Ley de residuos y suelos contaminados para una economía circular. Ponferrada ya la tiene y, en la planta de transferencia de la capital leonesa, ya se han colocado los grandes contenedores en los que deben echarse los camiones de recogida de los contenedores marrones para, desde ahí, llevarlos hasta el CTR, donde se ha certificado la nueva línea de pretratamiento de residuos tras una inversión provincial, subvencionada desde la Unión Europea (UE) de cerca de 3,5 millones de euros.

Con todo dispuesto, el nuevo contrato adjudicado por el Ayuntamiento de León en la última junta de gobierno permitirá al menos que los contenedores marrones estén listos, a disposición de los responsables del equipo de gobierno de Diez para que se determine la estrategia de colocación en las calles, previa campaña de información a los ciudadanos. Cada cerradura inteligente apunta un coste de 600 euros, a los que se añaden 0,75 euros por cada tarjeta de usuario, 55 euros por el grabador de cada una de ellas y 61 euros por el software y comunicaciones, como se especifica en el documento de adjudicación formalizado.

El encargo de estas cerraduras electrónicas se firma con la misma empresa a que ya se dio el suministro de los contenedores marrones. Formato Verde, cuyos operarios montaron los 742 primeros recipientes hace un año para dejarlos en la campa municipal a la intemperie en las dependencias de la carretera de Villacerdré, se apunta la factura de 1.062.985 euros. El pago tiene que afrontarlo en solitario el Ayuntamiento de León, pese a que la UE le había concedido una subvención del 70%. La parte municipal no se quedará tan sólo en los 324.985 euros que se estimaban, sino que tendrá que cubrir los otros 738.000 euros porque el consistorio, que licitó el contrato en agosto de 2023 y lo formalizó el 5 de septiembre de 2024, no ha logrado poner en la calle el contenedor marrón antes del 1 de enero de 2026, como marcaban las condiciones de la convocatoria europea.

Llega tarde ya para poder justificar el gasto y que la UE le ingrese el 70% comprometido. Sin esta prisa, pero con la penalización anual de 800.000 euros encima, el Ayuntamiento de León tendrá que definir de manera exacta el plan para la puesta en funcionamiento de estos contenedores marrones. En el calendario de plazos se apuntarán las fases sucesivas, que deben comenzar con la campaña de información a los ciudadanos sobre los residuos que tienen que seleccionarse para esta fracción de orgánica, la entrega de las tarjetas para la aparetura de los contenedores y la colocación de los recipientes. Para hacerlo, el consistorio podrá echar mano de del contrato que adjudicó, en enero de 2024, con un coste de 18.150 euros, para que una auditoría externa de ingeniería le orientara sobre cómo «implementar en su primera fase la nueva línea de recogida separada de residuos, dirigida a los biorresiduos producidos por grandes generadores». Dos años y medio después, nada hay.

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