Retenciones y pasos alternativos afectan a la fluidez del transporte en Villadangos

El Gobierno se niega a abrir la AP-71 para aliviar el caos diario de la N-120

La tercera jornada de obras en la nacional reproduce las colas interminables y el atasco permanente

Tráfico en el tapón de la obra en la N-120.ÁNGELOPEZ

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L. Urdiales
León

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Los usuarios recurrentes de la N-120 esperaban un gesto del Gobierno en este inicio de semana, con la tercera estación del vía crucis que emprendieron el pasado jueves. No hubo gracia del ejecutivo, que se cierra en banda a la hora de abrir la autopista de peaje como solución de urgencia para frenar el caos al que someter las obras de reasfaltado en las travesías de la nacional. La esperanza se diluyó a primera hora, cuando volvió la liturgia al carril sentido oeste, que volvió a ejercer de torniquete para una arteria condicionada por la hemorragia del atasco. Miles de vehículos, a razón de ochenta unidades por cada parada de diez minutos. La secuencia es parte del relato que coincidieron en trasladar varios usuarios a este periódico, testigos directos de una situación que califican como «insostenible». Agravada en las horas de mayor afluencia que marcan los registros de entrada y salida del polígono industrial de Villadangos, o las factorías de Hospital de Órbigo. Ayer, en la tercera entrega del caos circulatorio, se atenuaron algunos tiempos de espera, pero sin alivio para la densidad de circulación, atascada en la presión habitual de la vía que discurre paralela a esa estructura que pasa la vida infrautilizada como estado permanente, con los usuarios disuadidos por la cuantía de la tasa del peaje. La obra de la reparación de la N-120 era una exclamación a gritos desde el pasado invierno, cuando una secuencia de lluvias y climatología adversa salpicó de baches y hoyos el firma de la carretera, que acumula una media de una intervención anual en la última década. Y la ejecución coincide en tiempo con el arreón del movimiento social y político emprendido en León para echar abajo el peaje de la León-Astorga, que se entiende ya desde casi todos los prismas como la principal traba al desarrollo de la provincia leonesa, por lo que afecta al corredor central del territorio, y la cohesión que se pretende entre los extremos de este espacio. Hace apenas tres semanas que, movidos por el Foro del Manzanal, una veintena de alcaldes y colectivos empresariales y agentes sociales se unieron para dar forma y cuerpo a esta iniciativa que trata de pesar de las ideas a los hechos. La facción de leoneses que cree que urge eliminar el peaje de la AP-71 tanto como el cepo de la AP-66 ha crecido de forma exponencial en los últimos meses; tanto, como la expansión de actividad vinculada a los polígonos industriales del corredor que elevan a dos mil camiones el tránsito diario por una carretera encajonada entre radares de tramo, líneas continuas que atrapan durante más de tres kilómetros y el martirio de un barullo constante que se acentúa cuando se aborda la tarea irrenunciable de revocar la quiebra del asfalto que pisan más de veinte mil vehículos en itinerarios con afanes laborales, en gran medida.

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Los usuarios empezaron la semana con otra estación del vía crucis de tráfico