Diario de León

Regala juguetes sexuales a tres niñas de 15 años en León para que se prostituyan

La mujer fue condenada a seis años de prisión y absuelta de agresión sexual; Les puso un collar de pinchos en el cuello para mostrarles las posibles prácticas sadomasoquistas

Una sala de vistas del Tribunal de Instancia de León.

Una sala de vistas del Tribunal de Instancia de León.RAMIRO

Miguel Ángel Zamora
León

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La Audiencia Provincial ha condenado a tres penas de dos años de prisión a una vecina de León, en concepto de inducción a la prostitución sobre tres niñas de quince años, a las que trató de convencer para que ofrecieran servicios sexuales, que incluían prácticas de sadomasoquismo.

Los hechos se iniciaron el día 15 de julio de 2022, cuando la condenada, que estaba con un chico de unos 25 años de edad, tras acercarse y empezar a hablar con las menores, las invitó a que subieran a su domicilio, que estaba próximo. Fue con la excusa de tomar algo y seguir conversando, aunque no permitió que subieran los chicos que estaban con las menores.

Las jóvenes subieron en varias ocasiones a dicho domicilio, entre el 15 y 19 de julio de 2022 animadas por el hecho de que la acusada se mostraba amable y atenta con ellas y les ofrecía comida y consumir alcohol, así como tabacos y porros y se mostraba muy generosa con ellas y les hacía algún regalo como botas de tacón, antifaces, gargantillas, etc.

Una vez ganada su confianza, mantuvo con ellas, sabedora de sus edades, conversaciones de carácter sexual, en el transcurso de las cuales les mostró a las menores un maletín en el guardaba sus objetos sexuales: esposas, antifaces, dildos, penes de plástico, al tiempo que les fue proponiendo, en varias ocasiones, tras haber consumido alcohol, la posibilidad de ganar fácilmente mucho dinero ejerciendo la prostitución, «porque tenían una cara bonita».

AZOTARLOS O ESPOSARLOS

Para ello llevaría a hombres al domicilio y ellas tendrían que darles azotes, atarles o esposarles, cuidadas en todo momento por el chico que vivía con ella, que solamente les invitaría a mantener relaciones sexuales con los clientes si ellas querían.

La protagonista del caso les contó a las niñas que ella se dedicaba a la prostitución, pero iba a dejarlo, y se ofreció para asesorarlas, si querían empezar a prostituirse, y decirlas cómo tenían que comportarse. Llegó a entregarles una tarjeta en la que figuraba su teléfono, para que se pusieran en contacto con ella si aceptaban la propuesta, y quedó en que le dieran una pronta respuesta.

En estos encuentros en el domicilio de la acusada, en el transcurso de conversaciones de tipo sexual y para que experimentaran con los actos de sumisión, llegó a poner una correa con pinchos en el cuello de las menores con una cadena y tiró de ellas, una vez había consumido alcohol y porros. Ahí, las menores tuvieron que llamar a algún amigo para que viniera a buscarlas porque se sentían incómodas, mareadas con el consumo de alcohol y porque no sabían cómo hacer para que la mujer las dejara salir del domicilio.

Las menores no llegaron nunca llamar a la condenada para decirle si aceptaban finalmente la propuesta. Fue la madre de una de ellas quien se enteró a través de una vecina de que su hija subía al domicilio en cuestión, le ofrecían alcohol y le hacían regalos.

Tras hablar con su hija y confirmar estas conductas, acudió a la policía a interponer una denuncia. Del proceso judicial salió absuelta de agresión sexual y condenada por inducción a la prostitución a menores.

Les ofreció esposas, antifaces, dildos, penes de plástico y alcohol: «Podéis dedicaros a esto si queréis, tenéis una cara muy bonita»

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