Diario de León

Ramón Jáuregui refrendó ayer en León la necesidad de que el socialismo integre en su discurso la moral cristiana

Catecismo con tapas rojas

Con la corriente del siglo XX horadando el valle, Ramón Jáuregui intenta tender un puente entre la Iglesia y el socialismo. El ex se

Ramón Jáuregui es actualmente diputado por Álava y portavoz socialista de política social y empleo

Ramón Jáuregui es actualmente diputado por Álava y portavoz socialista de política social y empleo

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A. Caballero Redacción - LEÓN.
León

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De sus catorce años, cuando empezó a frecuentar las iglesias vascas con la intención de acunar su ideología en las reuniones clandestinas contra la dictadura franquista, le ha quedado a Ramón Jáuregui cierta pose de cura obrero: chaqueta de punto, flequillo con raya a la derecha y cara afilada con incidencia en la boca; todo ello enmarcado por el fondo azul en el que presenta su libro en León «Tender puentes. PSOE y mundo cristiano». Pero, ni la dirección del peinado ni el color del panel confunde a un socialista vocacional, que ha sido secretario de UGT y el PSOE en el País Vasco y que, actualmente, es diputado por Álava y portavoz socialista de política social y empleo. Será por estos antecedentes que, pese a manifestarse «no cristiano, socialista sólo», plantea la importancia que «tiene que el PSOE renueve su discurso con la moral de todo este mundo socialista ajeno al PSOE y que lo es, para que pueda tener en él su partido». Para Jáuregui, la historia del siglo XX «ha ido construyendo diferentes agravios entre la iglesia y el PSOE», aunque marca la Constitución como elemento «para pasar página» y esta como la «hora de superar la distancia entre dos orillas que han vivido durante tanto tiempo de espaldas». El diputado alavesista se dio cuenta de la cercanía en el año 1993, cuando la fusión de EE y PSE le demostró que «había un fuerte movimiento cristiano» y tuvo que enseñar al sector receloso de EE «que cabían todos». Después, amplió fronteras y gestó la idea durante la época del 1998 al 2000, donde aprovechó «la ejecutiva federal con Borell y Almunia» para convencerles de que «el PSOE no podía vivir de espaldas a una realidad social como el cristianismo, de la que tiene necesidad». El entramado histórico ha impedido, según Jaúregui, que el socialismo español siga los pasos «de todos los partidos socialistas europeos, constituidos por una fuerte corriente interna y no orgánica cristiana donde, en tanto que cristianos, se organizan para enriquecer la agenda reivindicativa desde su propia moral». Toda esta ecuación toma cuerpo en el prólogo del libro, escrito por Rodríguez Zapatero. «El PSOE no sólo no cierra las puertas a nadie que crea en el progreso, en la justicia y la libertad, sino que tiene las puertas abiertas a muchísima gente y entre otros a los cristianos y a lo que puedan representar colectivamente». El socialismo español suma un nuevo capítulo a su catecismo.

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