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Los nuevos clientes del monte
Emigrantes, amas de casa y herederos son los principales usuarios del servicio de empeños de Caja España, que hoy subasta 125 lotes de joyas, con un precio de salida de 52.000 euros
Durante las primeras décadas del siglo XX los leoneses acudían al Monte de Piedad a empeñar sus pertenencias en busca de un dinero que aliviase situaciones de emergencia económica. En las cajas de la institución se dejaban joyas y relojes, pero también abrigos, ropas diversas,... Eran tiempos de necesidad. Con el paso del tiempo los objetos a empeñar fueron cambiando al ritmo que lo hacían las necesidades. Llegó la época de dejar en fianza las joyas, pero también los abrigos de pieles, que pasaban las épocas de calor en cámaras blindadas y acondicionadas, en espera de los fríos o de un acontecimiento digno de que fueran lucidos. Aquella institución benéfica, que nació en el siglo XV con el objetivo de librar a las clases más humildes de la usura, y se consolidó hace algo más de un siglo de la mano de las cajas de ahorro, se ha acoplado a los nuevos tiempos. El Monte de Piedad de Caja España sólo admite hoy el empeño de metales nobles y piedras preciosas. La mayoría de ellos son recuperados por sus dueños, pero un 10% de los objetos empeñados sale a subasta. Esta tarde se celebra una de estas subastas en León. El Monte de Piedad de Caja España funciona actualmente en León, Valladolid y Palencia, según explica el director de la institución, Miguel Ángel Álvarez. Es en León donde tiene un mayor arraigo, y en el que los usuarios llegan casi a los 2.000, la mitad del total. Estos clientes realizan 3.000 operaciones anuales, lo que supone una media de doce empeños al día. El importe medio de cada uno de estos préstamos ronda los 300 euros. Álvarez destaca que en los últimos años los principales usuarios de este servicio son los que denomina «sectores emergentes», como por ejemplo los inmigrantes, personas que no tienen otros bienes que sus joyas, y que las utilizan como aval para garantizar que devolverán sus préstamos; o como seguro para alquileres u otras operaciones financieras. También las amas de casa lo utilizan con frecuencia, o ancianos a los que los préstamos habituales no se les condecen con facilidad. «Es una operación muy rápida, en la que se obtiene al momento una cantidad de dinero, generalmente no muy elevada, y que permite recuperar la pieza en el plazo de un año», explica Álvarez. Generalmente las piezas empeñadas se recuperan. De hecho, sólo sale a subasta un 10% del total de empeños que maneja el Monte de Piedad. «Quienes acuden a la institución suelen tener una cierta leyenda negra, de gente arruinada o necesitada. Pero este perfil no se ajusta a la realidad. Simplemente son personas que utilizan sus joyas como garantía para obtener un préstamo». Los servicios del Monte de Piedad tasan las piezas según el precio oficial de los metales, y les aplica un pequeño interés. Al cabo de un año, los objetos no recuperados salen a subasta. «De hecho, hay muchas personas que heredan algunas piezas y, como no saben cómo sacarlas al mercado, las empeñan para dejarlas en nuestras subastas». En las subastas el precio de salida lo marca la tasación más los intereses. A veces la recaudación llega a triplicar estos precios. La caja se queda con el dinero de los intereses y entrega al cliente el precio de la tasación más lo que se haya sacado por encima en la subasta. Las plusvalías que después de un año no son reclamadas por sus dueños son empleadas en programas de la obra social de la entidad. Subasta: Tendrá lugar a las 17.30 horas, en la Obra Social de Caja España, en la calle Santa Nonia.