Diario de León

Presidente de la Junta de Castilla y León

«Sin los fondos de la UE, el Plan de Infraestructuras es inviable»

La apertura de debates como el de los fondos europeos y la financiación autonómica figuran actualmente entre las grandes preocupaciones del presidente de la Junta de Castilla y León

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F. Aller / R. Masegosa - redacción
León

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Se cumple un año desde las últimas elecciones generales y es hora de hacer balances. El presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, pone de manifiesto su mejor disposición para abordar con el Gobierno grandes cuestiones como el debate sobre financiación autonómica, las reformas estatutarias o las perspectivas europeas, aunque se muestra especialmente crítico en asuntos más cotidianos, como las relaciones entre ambas administraciones o el grado de cumplimiento de los compromisos de Rodríguez Zapatero con la comunidad. -¿Cuál es el balance que hace de los primeros 365 días del Gobierno Zapatero y sus repercusiones en Castilla y León? -En el caso de Castilla y León, el balance tendría que hacerlo desde el pasado 7 de julio, fecha en la que me reuní con el presidente del Gobierno en La Moncloa. En cualquier caso, tengo que decir que he pasado de la sorpresa a la decepción. Y es que durante el otoño y el invierno en Castilla y León se han plasmado muchos olvidos, sobre todo en materia de infraestructuras. Además, creo que algunos de los compromisos más personales del presidente tuvieron que ver con León, como es el Plan del Oeste que, 365 días después, sigue completamente inédito. Por ello, otro balance que habría que hacer es el del cumplimiento de los compromisos adquiridos en el Consejo de Ministros del 23 de julio. A todo ello se suman algunos comportamientos como el de la ministra de Fomento, primero de desprecio hacia el consejero de Fomento, Antonio Silván, y ahora hacia el presidente de la comunidad y hacia todos los agentes sociales y económicos de Castilla y León, ya que le hemos solicitado formalmente una entrevista a la que todavía no ha respondido. -Habla de sorpresa. ¿Se refiere a la actitud adoptada por el nuevo Gobierno o al propio cambio de Gobierno? -En su momento, al propio cambio de Gobierno, por supuesto. -Entre esos olvidos destacan inversiones como la prevista para la construcción del Palacio de Congresos de León... -Sólo puedo decir que en mi entrevista con el ministro Montilla, se comprometió a que el Gobierno aportaría una inversión de 10 millones de euros para los tres nuevos Palacios de Castilla y León, cuya ubicación está prevista en León, Ávila y Burgos. Sin embargo, esta cifra supone sólo la tercera parte de lo que costaría construir uno solo de estos centros. -A día de hoy, ¿cuál es el estado de salud de las relaciones entre la Junta y el Gobierno central? ¿Siente que Castilla y León está siendo peor tratada que otras comunidades? -Aquí hay una cosa clara y es que en el año 2004 se frena el esfuerzo inversor del Gobierno en Castilla y León y yo, ante eso, me quejo. Sólo hay que mirar los datos de licitación de obra pública, que han descendido un 70% en la comunidad en el último año, y eso no lo digo yo, sino las Cámaras de Contratistas. Yo no me comparo con nadie, pero lo que sí es cierto es que tengo que preguntar por las 115 medidas prometidas por el Gobierno ¿y quejarme. Sin duda, todo ello ha influido en un enfriamiento de las relaciones entre ambos. -Cómo explica a los ciudadanos que tras 22 años de funcionamiento es necesario modificar nuestro Estatuto? -Yo creo que ahora mismo es más trascendental definir un marco de financiación autonómica, sanitaria y europea, que abordar un proceso de reforma estatutaria, porque nos estamos jugando los dineros para seguir gestionando y mejorando las competencias que ya tenemos. En cualquier caso, tengo que decir que en esa reforma estatutaria ya no estaríamos hablando de grandes competencias como la Sanidad o la Educación, porque esas ya las tenemos. Por ello, pienso que la prioridad es garantizar los fondos que vamos a seguir recibiendo. -¿No cree que da la sensación de que vamos a modificar los Estatutos por mimetismo con otros? -Yo nunca defenderé la reforma del Estatuto de Castilla y León por mimetismo con nadie. Yo defenderé modificar el Estatuto, en el momento oportuno y desde el amplio consenso político y social, cuando lo consideremos necesario para los intereses de los castellanos y leoneses. Además, la diferencia de esta futura reforma con las anteriores es que con ella no vamos a incorporar ninguna de las grandes competencias. Ahora bien, si abriendo esa posibilidad de alguna manera beneficiamos al conjunto de los ciudadanos y reforzamos nuestra identidad como comunidad autónoma, yo la impulsaré. -¿Por qué ha elegido el debate sobre el estado de la comunidad para presentar su propuesta? ¿No sería mejor dedicar este debate a hablar sobre el estado de la comunidad? -Vamos a ver, a mí lo que no me parece de recibo, e incluso desconcertante, es lo que el Gobierno de la nación está haciendo con la propuesta de reforma de la Constitución. No puede ser que quien tiene la potestad y la responsabilidad de abrir ese debate, que es el Gobierno, diga que le manda un informe al Consejo de Estado y que sea éste el que haga la propuesta. Pero, ¿en qué país vivimos? En cuanto al desarrollo y reforma del Estatuto, permítanle al presidente de la Junta que lidere un proceso en el que va a contar desde el primer momento con los grupos parlamentarios y con los sectores sociales y económicos de la propia comunidad, y que presente unas bases que luego puedan impulsar el trabajo parlamentario. Y por otro lado, a mí me parece una de las grandes cuestiones de comunidad como para que forme parte del debate sobre política general. -¿Qué le diría al Gobierno en materia de financiación? -Yo no digo que se dé más o que se dé menos, sino que se avance hacia fórmulas como la generalización del cupo, fórmulas que pretenden que paguemos por renta y recibamos por población, o avanzar hacia fórmulas que contemplen de forma exclusiva el número de ciudadanos y no tengan en cuenta que no es lo mismo prestar los mismos servicios públicos fundamentales cuando la población es poca y está dispersa en el territorio, digo que todo ello es peligrosísimo. En este momento desgraciadamente hay tensiones nacionalistas muy poderosas desde el punto de vista de los intereses de España que apuntan en esa dirección, pero es trascendental entender que solidaridad no es caridad. -¿Cree que es posible llegar a un acuerdo en estas materias, es decir, financiación y reforma del Estatuto? -Yo, como presidente de esta comunidad, he abierto una agenda política sin ninguna reserva. Soy optimista y confío en el compromiso de los populares y de los socialistas y también en el caso de una fuerza muy vinculada a León como es la UPL, que ha manifestado que mientras esté en este barco, va a remar en este barco. Por otro lado, lo único que le estamos exigiendo al Gobierno de la nación es que la financiación, en la medida de lo posible, se desvincule de las reformas estatutarias y en ningún caso supongan una negociación bilateral entre el Estado y una comunidad. -Cada día conocemos nuevas y más alarmantes noticias sobre el futuro de los fondos europeos que llegan a la comunidad, ¿cuáles son las previsiones de la Junta? -Nosotros salimos de la Región Objetivo 1 gracias a un gran esfuerzo de convergencia. Por lo tanto, la política de cohesión y de solidaridad es básica, y en virtud de esa política, una comunidad como la nuestra tiene derecho a un periodo transitorio en el que debe recibir todavía con cierta intensidad fondos estructurales para consolidar su derecho y su convergencia. Un corte radical en el 2007 podría condenar a nuestra comunidad a convertirse en una «región ascensor». Es decir, cuando hay ayudas, convergemos, y cuando no los hay, no. Todo ello dependerá de que los países más ricos mantengan sus aportaciones al presupuesto de la UE, aunque parece ser que Alemania y Francia se están resistiendo. -En el peor de los casos, ¿qué se estaría jugando Castilla y León? -Si hay una reducción de los fondos que aportan los estados miembros es algo que se va a jugar en una mesa en la que el presidente del Gobierno sabe que tiene toda la responsabilidad y cuya clara vocación europeísta, estoy convencido de que la va a traducir en una posición fuerte y esperemos que en un éxito para los intereses de España. En cuanto a lo que nos jugamos, tengo que hablar de infraestructuras y recordar que el punto débil del Plan de Infraestructuras que presenta como alternativa la señora Álvarez es que no incluye un programa de financiación por el simple hecho de que si en el 2007 nos dejan sin fondos de cohesión, ese Plan es materialmente irrealizable. -¿Ésa es la razón de que la ministra de Fomento no nos reciba? -Hombre, yo pienso que la señora Álvarez debe ser muy especial. Ya no se trata del consejero de Fomento, sino de que le he enviado una carta el pasado 4 de febrero a la que todavía no ha respondido. Afortunadamente hay ministros con los que el diálogo es francamente bueno, haya entendimiento o no. -¿No cree que las última crisis (Antibióticos, Tecdis, etc.) son especialmente sangrantes en una comunidad con tan poco tejido industrial como ésta? -Las decisiones de deslocalización son muchas veces consecuencia de un proceso de globlalización de la economía. En el caso concreto de Antibióticos, y dentro de lo sensibles que son estos procesos, lo que nosotros hemos venido haciendo siempre, además de apoyar muy intensamente proyectos asociados que permitieran al propio Antibióticos diversificar su producción, es plantear la necesidad de garantizar un proyecto industrial y el mantenimiento de los puestos de trabajo. En este momento se ha abierto un proceso que yo creo que en principio tiene muy buen aspecto y que podría cumplir ese objetivo.

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