La ULE comienza las mediciones de radiación electromagnética en León
Los vecinos de la capital leonesa podrán encontrarse en cualquier calle con técnicos de la Universidad de León equipados con analizadores de radiación, ya que han comenzado a realizar las mediciones para elaborar el primer mapa de radiación electromagnética de León, que se realizará mediante un estudio pormenorizado de la ciudad, a la que se dividirá en 220 cuadrículas en las que se discriminarán las bandas de frecuencia. Hasta que esté terminado, el profesor transmite un mensaje de tranquilidad y asegura que los niveles detectados hasta ahora son hasta 20 veces inferiores a los permitidos. La elaboración del mapa de radiación, que se prolongará durante dos años, abarca mediciones en un total de 264 puntos en las 220 cuadrículas en las que será dividida la ciudad. Además, se realizará una selección de 50 de estas cuadrículas en las que se realizarán estudios más detallados en puntos significativos de la ciudad. Una de las novedades más destacadas que incorpora la elaboración de este mapa es la identificación del foco de emisión de cada nivel de radiación para discriminar las bandas de frecuencia. Eduardo García Ortiz explica a DICYT que la radiación puede proceder de tecnología UMTS, de telefonía inalámbrica, móvil y redes wi-fi y, según sostiene, «a veces el mayor foco de emisión procede de los teléfonos inalámbricos y no de los móviles, al contrario de lo que la gente pueda pensar». El responsable del proyecto también destaca que en los puntos significativos que sean seleccionados se estudiará la evolución de la radiación a lo largo de 24 horas. El primer avance de resultados se dará a conocer antes del próximo verano, aunque el proyecto no finalizará hasta el año que viene. Hasta entonces, David Fernández señala que el Departamento de Física Aplicada de la Universidad de León elabora un promedio anual de 60 informes de medición de radiación que entrega al Ayuntamiento de León y que reflejan que en ningún caso se superan los niveles permitidos y que, de hecho, se sitúan hasta 20 puntos por debajo. Sin embargo, tal y como reconoce, «otra cosa es que los niveles permitidos sean considerados altos por algunos colectivos». En todo caso, el especialista transmite un mensaje de tranquilidad a la población y señala que se realiza un control y una vigilancia permanente de la radiación existente en la ciudad mediante mediciones periódicas y sistemáticas. En cuanto a los efectos de este tipo de radiaciones sobre la salud, Eduardo García señala que las organizaciones internacionales apuntan que no existe ninguna demostración científica de que exista una relación causa-efecto entre ambos factores.