| Análisis | De mudos a compañeros |
A menudas horas, diputados
Representantes del equipo de gobierno de García-Prieto revelan ahora su «apoyo incondicional» al presidente hasta el final del mandato y califican su gestión de «magnífica labor»
A nadie le amarga un dulce. Seguro que ayer García-Prieto recibió una de sus pocas alegrías políticas de los últimos meses, cuando un grupo de sus diputados -algunos de ellos presidentes comarcales del PP- le ofreció públicamente el «apoyo incondicional» del equipo hasta el final del mandato. Una vez despejada la incógnita de la candidatura de la presidencia de la institución provincial en las filas del PP, los diputados han dejado de estar mudos y de referirse una y otra vez a los órganos del partido para opinar y dedican una oda a la labor de García-Prieto. Las palabras le reconfortaron y, aunque insistieron en «la magnífica labor» que está realizando al frente de la Diputación, llegan tarde. Apuesto a que al presidente le hubiera gustado contar con algún tipo de apoyo -sobre todo, del núcleo de diputados que más decide en el partido- en la pugna que libró por la candidatura de la institución provincial. Tampoco estuvieron con él cuando aspiraba a ser el responsable del PP en León. Los presidentes comarcales -la mayoría también diputados- se apresuraron a firmar un escrito de apoyo incondicional a Carrasco para este puesto, que enviaron raudos y veloces a Valladolid para conocimiento de Herrera. Así que no es de extrañar que esa lealtad hacia la senadora siga ahora más vigente que nunca por parte de estos miembros del equipo de gobierno de García-Prieto. El vicepresidente primero, Juan Martínez Majo, encargado de dar la cara por todos sus compañeros se afanó en elogiar a su presidente y en reiterarle su apoyo donde quiera que esté en su próxima responsabilidad política. Justificó el silencio del grupo: «Él ya nos había manifestado que estaba a disposición del partido. Dijo también que no quería problemas y que prefería que todo siguiera el cauce oficial». Majo reiteró que el equipo de gobierno supone «un grupo unido y compacto que seguirá trabajando codo con codo hasta el final del mandato porque aún quedan muchas cosas por hacer». García-Prieto -entre abrumado y agradecido- contestó que sus compañeros no le deben nada: «Todo se lo debo yo a ellos y a su trabajo». Bueno, más vale tarde que nunca. Menos mal que la memoria es frágil y dentro de unos meses todo será un lejano recuerdo. La distancia también lima asperezas y acrecenta la añoranza. ¡Qué ingrata es la política a veces!