987 876 006: un número que escucha las 24 horas del día
Una llamada a la esperanza
El Teléfono de la Esperanza no lleva ni un año operando en León y ha recibido ya más de mil consultas

Una voluntaria atiende una llamada al Teléfono de la Esperanza
En octubre del 2007 llegó a León una oenegé definida por una peculiar labor, escuchar, tarea simple y, a su vez, de enorme complejidad. Es el llamado Teléfono de la Esperanza, organización cuyo nombre dice mucho de los servicios que ofrece y es que, su principal cometido es devolver una mirada optimista y de esperanza a la vida. La piedra angular de su trabajo se encuentra en un número de teléfono que está a disposición de cualquier persona las 24 horas del día y al que cualquiera puede llamar y contar lo que desee. La clave de su éxito es escuchar a toda persona que quiera expresarse y explicar sus problemas. «Ante todo, esta oenegé intenta levantar el ánimo de las personas que acuden a ella, y para ello se escucha a la persona que llama, se le preguntan aspectos sobre su vida y se le dan motivos para sonreír», expresa la presidenta de la organización en León, Mercedes Martínez. Eso sí, el Teléfono de la Esperanza no aconseja, sino que trabaja para que la propia persona afectada mejore por sí misma, para que ella sola se encuentre con su problema, lo analice y dé pasos hacia delante por su propio pie. Así, los que acuden no sólo solucionan o pasan una crisis con éxito, sino que aprenden a vivir más felices, pues la organización persigue promocionar la salud emocional, con la que las personas incrementan su autoestima, el control sobre ellos mismos y el control sobre los determinantes de su salud. Una idiosincrasia única En el 987 876 006 trabajan diversos voluntarios cuya labor se basa en la escucha a las personas que lo necesiten con el objetivo de mejorar su salud emocional, elemento de vital importancia para llevar una vida plena y con sentido. No albergan ningún interés oculto tras su trabajo ni buscan nada a cambio. Su recompensa es observar cómo gracias a ellos mucha gente sale adelante y mira la vida con otros ojos. Sus métodos son sencillos: la clave está en escuchar, apoyar e interesarse por las personas. De hecho, como explica Mercedes, «aunque contamos con profesionales en psicología, trabajo social y abogacía, gran parte de los voluntarios no son especialistas, sino personas que, sin preparación alguna, desean colaborar». Para ello, realizan cursos y talleres de preparación en los que aprenden a activar las capacidades de las personas para superar sus problemas, y a esta formación le suman toda su buena intención y toda su energía, convirtiéndose en los pilares de la organización. El servicio telefónico se completa con un asesoramiento que desarrollan diversos profesionales (psicólogos, trabajadores sociales, etc.) en una entrevista personal y con un servicio de orientación familiar del que pueden disfrutar los más cercanos a la persona afectada y que es prestado por orientadores y terapeutas. Por último, a todo esto se suman los grupos de apoyo y talleres orientados a crisis específicas, en los que los participantes que pasan por situaciones similares se cuentan su experiencia unos a otros, ayudándose mutuamente. Soledad e incomunicación Según explica Mercedes Martínez, la soledad y la incomunicación son los principales motivos que empujan a la gente a llamar. «El perfil del que acude a nuestro teléfono no está muy definido, llaman personas de todas las edades, incluso niños, y es que cualquier persona que quiera o necesite ser escuchada será bien recibida», explicó. Por tanto, mujeres maltratadas, personas con problemas de adicción, gente que pasa por una crisis provocada por la muerte de algún ser querido, personas mayores que se sienten solas e inútiles o hombres y mujeres que acaban de pasar por un divorcio son sólo algunos ejemplos de la gran diversidad de personas que acuden al Teléfono de la Esperanza. Expansión imparable El 1 de octubre de 1975 nació el Teléfono de la Esperanza en Sevilla, que cuenta ya con 23 sedes en España y cuya expansión internacional pasa por Sudamércia y Europa. Desde octubre del 2007 está en León, y sólo en lo que llevan operando en la provincia ya han recibido más de mil llamadas. Mercedes Martínez reconoce que «estamos haciendo una gran obra, ya que el voluntario se da cuenta de que todo lo que da lo recibe con creces». «Hoy, con todos los medios de comunicación y con Internet, aún hay gente que se siente sola» MERCEDES MARTÍNEZ Pta. del Teléfono de la Esperanza