Reportaje | Beatriz S. Olandía
Converger a medio gas
León debe ser una de las principales receptoras del Plan, cuyo presupuesto ha perdido 75 millones
Las alarmas saltaron esta semana en el Pleno de las Cortes; algo se había torcido en la idílica tramitación del Plan de Convergencia. Lo que hasta ahora había sido un paseo mano a mano entre la Junta de Castilla y León y el Gobierno central se ha convertido en el enésimo desencuentro entre ambos y, como cada vez que dos administraciones se pelean, siempre hay alguien que paga los platos rotos. León, Zamora y Palencia pueden ser las provincias que más noten la, de momento, reducción a la mitad del Plan, que partió con 300 millones de euros y regresa ahora con 75 millones menos, y gracias.
Los ocho criterios pactados con el Partido Socialista esbozan lo que en un futuro debería convertirse en parámetros fijos y cuantificables con los que delimitar las zonas que se beneficiarán del plan. Y lo más preocupante es que León ocupa los primeros puestos de la gran mayoría de las clasificaciones.
La provincia es, junto a Zamora, la que menor evolución ha experimentado en su población del 2000 al 2008; el actual 2009 no se tiene en cuenta, a pesar de que en el caso de León supondría una reducción incluso mayor de habitantes.
En cuanto a la edad, la provincia ocupa el tercer lugar en envejecimiento, y el segundo en menor número de jóvenes de 16 o menos años. Una población envejecida, con el cambio generacional pendiente de un hilo y que vive disperso en la provincia. De hecho, el dato de los habitantes por kilómetro cuadrado es engañoso; es cierto que ostenta una de las mayores tasas, pero la realidad es que esa misma población se concentra en León y su alfoz, y Ponferrada, llevándose las tres cuartas partes. El resto se reparte en la que es la segunda provincia más extensa del país.
En cuanto a los criterios económicos, León tampoco pierde los puestos de cabeza; el paro, la dependencia del campo y un número reducido de afiliados a la Seguridad Social terminan de dibujar el paisaje: el de una provincia que ve cómo cada vez hay menos población, más envejecida y con más paro, el semillero perfecto para la Convergencia.
Lo que aún no se sabe si con el recorte en el presupuesto, se hará la mitad del trabajo, o si el trabajo se hará a medias.