Diario de León

Una cruel mutilación

Sawaneh mostró el horror de la ablación en niñas y mujeres privadas de placer y con problemas de salud de por vida

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En la pantalla aparece una niña negra con un vestido amarillo y una gran sonrisa. Está lavando ropa en un barreño azul. La niña realiza todos los días esta tarea. Se trata de su ropa interior. «Es una niña a la que le han practicado la ablación y como consecuencia de ello no controla sus esfínteres», señala Hawa Sawaneh, activista de la Asociación de Mujeres Antiablación de Barcelona. Con un español entrocortado pero un mensaje muy firme — «los religiosos deben decir la verdad y no hacer creer que una mujer musulmana debe estar mutilada»— Sawaneh planteó en las jornadas de Mujeres inmigrantes y crisis global un tema que estaba fuera de programa, pero que dejó al auditorio con los pelos de punta. Durante un cuarto de hora pasó una serie de fotografías que muestran el horror de la mutilación sexual femenina. Hernias como pelotas de tenis en los genitales, vaginas cosidas para impedir las relaciones sexuales, complicaciones en el parto con daños a recién nacidos, esterilidad... porque la mayoría de las operaciones se realizan en la clandestinidad o por personas no cualificadas. «Si se mueren, dicen que ha sido víctima de la brujería». En el «mejor» de los casos, las mujeres que no sufren «efectos secundarios», están privadas de todo placer sexual. «Jamás tendrán un orgasmo», denunció. Gambia es uno de los pocos países que permiten la ablación pero su cercanía con Senegal le ha convertido en el «destino» de muchas mujeres senegalesas que son enviadas allí para preservar lo que se les vende como una «tradición» y un «mandato religioso». Hawa Sawaneh señaló los avances que se han producido en Cataluña desde que la asociación Amam ha logrado que se incluya un protocolo médico para examinar a las niñas gambianas antes y después de un viaje a su país. Si son mutiladas, las familias son castigadas. «Creemos que es más importante aún que las mujeres musulmanas digamos no a esta práctica porque es anterior al islam, es producto del machismo y atenta contra nuestra salud». Dar información a las mujeres y sensibilizarlas es prioritario, concluyó.

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