Reportaje | A. G. Puente
«¡Vaya fiestuqui!»
El delegado de la Junta convierte ya en tradición suscómicas reflexiones sobre el espíritu constitucional

Francisco Álvarez y Fernández, antes del acto en el Palacio de los Guzmanes.
Incorregible, berciano y gordo. Con estos tres adjetivos se autodefinió el delegado de la Junta ante sus atónitos interlocutores en el solemne acto de la Constitución. Después de discursos centrados en aspectos más convencionales de la Carta Magna, Eduardo Fernández encandiló al auditorio con desternillantes reflexiones, como ya acostumbra ante cada 6 de diciembre.
Describió a sus antecesores en la palabra y al él mismo como «la genuina conjunción planetaria de liderazgos provinciales, empalideciendo a las cumbres de la UE y la ONU». Se refirió a la cita con la Carta Magna como una «fiestuqui institucional», donde lo importante es «el pinchito de luego». Seguro que muchos compartieron con sus risas esta reflexión, aunque nadie se atreva nunca a decirlo en público.
Aunque aseguró que su pretensión no era convertir esta efeméride -"tras ser regañado el pasado año-" en «una suerte del Club de la Comedia», todos sus pasos volvieron a encaminarse por la misma senda.
Ironizó sobre la celebración del 1.100 aniversario del Reino de León y todas sus aplicaciones posibles y se puso serio para hablar del paro y la crisis, tema recurrente de todos los discursos.
Luego llegó el ansiado pinchito, ¿con canapés de verduritas?