Cambio burro por tractor
El ganado y los pollinos garañones protagonizaron la primera edición.

Los animales siempre han sido parte esencial de la muestra.
Desde el año 1920, la Feria de Febrero regresa puntualmente a su cita con Valencia de Don Juan gracias a una trayectoria ascendente no sólo en asistencia de público —alrededor de 20.000 personas el año pasado—, sino también en ventas y prestigio dentro de la provincia. Parte de ese éxito lo ha cosechado a base de reinventarse una y otra vez, adaptándose a los nuevos tiempos y diferenciándose del resto por la calidad.
A la primera edición acudieron hasta esta localidad leonesa los mejores ejemplares de ganado. De los cuatro días que solía durar, los dos primeros se dedicaban a la comercialización del ganado, cediendo el protagonismo el fin de semana a los pollinos garañones. La Guerra Civil obligó a suspender el evento algunas ediciones, retomándolo en 1940.
En los años 50 se va produciendo la modernización de la agricultura y ganadería con innovaciones tecnológicas. Todo esto, afectará directamente a la feria, imponiéndose poco a poco las máquinas que van a ir sustituyendo a los arcaicos aperos de labranza propios de los animales de tiro. En 1956 se produce la primera exposición de maquinaria agrícola y, un años después, el industrial coyantino Cecilio Marinelli Ferrajón expondrán una veintena de tractores de la marca Lanz. Poco a poco se iba produciendo una merma paulatina de ganado y así en los años setenta la exposición será de un día. A partir del 77 se va a producir una exposición de maquinaria usada durante quince ediciones, siendo la última en 1991.
Aunque será en 1995 cuando la feria experimenta un cambio de rumbo importante. Ante la creciente demanda de mayor espacio, se traslada a la zona de Las Huertas.
En la segunda mitad de los años 90 se registra un incremento espectacular de los expositores, que pasan de los 71 en 1977 a más de un centenar en 1999. La llegada del nuevo milenio supondrá un nuevo cambio de sede, esta vez al Polígono Industrial El Tesoro, hasta la actualidad —casi un siglo después— cuyas raíces se asientan en la Isla. Ahora, noventa y cuatro ediciones después, esta feria de carácter multisectorial regala al visitante una oferta amplia con productos de primer nivel, degustaciones, catas de vinos de la DO Tierra de León, actividades para los más pequeños, charlas-coloquio, así como la última tecnología en maquinaria agrícola o sistemas de riego avanzado, entre otras muchas cosas. Pero sobre todo, pone una vez más en alza la capacidad de Valencia de Don Juan para generar turismo y comercio, ensalzando las costumbres y la gastronomía leonesa. Desde Eusebio Martínez —primer alcalde en promover la feria— a Martínez Majo, la Feria de Febrero no ha hecho otra cosa que llenar de prestigio a la provincia.