campazas
Muros de un pasado floreciente
El Ayuntamiento invierte 125.000 euros en el entorno de la iglesia del siglo XVII.
En Campazas, como en otros muchos pueblos de esta provincia, existen muros, piedras, vestigios de un pasado más próspero y floreciente. Un claro ejemplo de ello es la iglesia parroquial de la localidad. Un templo que data del siglo XVII, construido en piedra, ladrillo y adobe, levantado sobre el terreno y protegido por una cerca de piedra que dan fe de que esta Tierra de Campo un día tuvo una economía boyante que permitió a sus habitantes acometer obras de una embergadura que hoy sería inimaginable.
Pero el paso del tiempo ha ido haciendo mella. En la iglesia se aprecian el deterioro de sus materiales, los restos de lo que seguramente fue una espadaña que debió servir de camparario. La propia torre actual, «muy fea y que no pega con el resto de edificio», señalan el alcalde, Manuel Ramos, y el concejal, Avelino Elías Gallego, fue construida hace unas dos décadas.
El Ayuntamiento se ha empeñado en recuperar la zona y por eso durante los tres últimos ejercicios ha dedicado la mayor parte de sus inversiones a restaurar y acondicionar el entorno del templo. En total la inversión será de 125.000 euros, repartidos en tres anualidades de los Planes Provinciales, por lo que la Diputación aportará el 80% del coste. En estos momentos ya se ejecutó la primera fase, se está ejecutando la segunda y está pendiente de adjudicación la tercera.
Las obras supondrán la recuperación del muro de contención de la zona sureste, se reconstruirá la cerca que rodea al edificio, las escaleras de acceso, se dotará al recinto de un pavimento adecuado que permita, especialmente, la recogida de las aguas pluviales y evite así las humedades en el edificio. En definitiva, una restauración completa de todo el entorno.
Se trata de una iglesia de un tamaño importante y de gran belleza. Está ubicada en una zona privilegiada en la parte suroeste del núcleo urbano desde la que se divisan los inmensos sembrados de Tierra de Campos.
El alcalde señala que se trata de una obra importante.
Reivindicaciones
Pero Ramos asegura que esta intervención que se está llevando a cabo a iniciativa del Ayuntamiento no es suficiente. «Cuando terminemos vamos a pedir al Obispado de León y a otras administraciones que arreglen el propio edificio, que eso ya no es competencia nuestra. Por ejemplo, hay un tejado de uralita que afea mucho la iglesia y habría que cambiarlo», dice el alcalde.
Piedras, barro, madera, ladrillo, paredes que hablan, historia viva de un pasado no tan lejano, legado de nuestros antepasados que hay que mantener.