Cuartel, hospital... y, sobre todo, convento
El alcalde de Villamañán relata la historia de la . abadía de San Pedro de Alcántara, de 1633.
Hospital, cuartel de la Guardia Civil, lugar de representaciones teatrales, almacén de grano, escuela, pósito y hasta plaza de toros. Pero sobre todo Convento. Son algunos de los usos que ha albergado el edificio de San Pedro de Alcántara, hoy vacío desde que el pasado mes de abril las últimas cinco monjas abandonasen sus muros camino de Granada.
Lo explicó el alcalde, Segundo Tejedor, en una conferencia sobre la historia del inmueble impartida el pasado sábado en la iglesia del convento.
A principios del siglo XVII, Villamañán era uno de los lugares más destacados del Marquesado de Astorga, siendo cabeza de Jurisdicción. Por ello en 1626 el marqués, Álvaro Pérez de Osorio, hace pública su intención de fundar en la localidad un convento de frailes capuchinos. En 1928 llegan los primeros cinco frailes. Un año después el Regimiento compra un solar junto a las Puertas de Laguna que cede a los religiosos para levantar allí el convento, cuyas obras empiezan el 1630 y finalizan en 1633, y en las colaboran los vecinos.
Toma el nombre de San Pedro de Alcántara y pertenecía a la provincia franciscana de San Pablo.
Los frailes salían a predicar por los pueblos limítrofes. En 1875 había 20 religiosos.
En 1835 dejan el convento que queda casi abandonado hasta 1942.
En 1920 llegan las monjas Franciscanas Capuchinas expulsadas del Portugal por la Revolución. Permanecieron más de 90 años.
El alcalde hizo un exhaustivo repaso a la historia, vicisitudes, curiosidades, obras de arte y reformas del edificio.
Recordó que el Ayuntamiento compró la huerta en el año 1847 y que el Estado, no se sabe por qué, la registró a su favor en 1991. Hoy trata de recuperarla. El propio Ayuntamiento también tuvo el usufructo del edificio entre los años 1842 y 1921, dándole los más diversos usos y arrendando partes del mismo.