Un día negro que ya es pasado
A la una del mediodía de aquel 3 de noviembre de 2016 saltaron las alarmas y la noticia cayó como un jarro de agua fría entre los vecinos de Alija: la incubadora de Oblanca estaba ardiendo, calcinando el futuro de los trabajadores, la mayoría vecinos de la localidad y los pueblos cercanos. Una circunstancia que, pese a la incertidumbre inicial, pronto se convirtió en esperanza con el compromiso del grupo de levantar las instalaciones en el menor tiempo posible. Un hecho que ayer se hizo realidad con la inauguración de la nueva planta incubadora. Durante estos meses, la veintena de empleados de la infraestructura en el momento del fuego pasaron a un ERE temporal y la Junta les apoyó con un complemento. Aquel día ya es pasado, aunque el agradecimiento a los Bomberos y a los voluntarios de La Bañeza siempre será eterno. Ahora Oblanca encara un nuevo futuro con una instalación moderna y eficiente para controlar el 100% de la cadena.