Cuarta jornada del juicio en la Audiencia de León
La víctima de Cembranos murió por la oclusión de sus vías respiratorias y presentaba hasta 66 lesiones, la mayoría defensivas
Los forenses destacan la “vulnerabilidad” en la que se encontraba la mujer, por el alcohol y la cocaína que había consumido, y por un fuerte golpe en la cabeza que la dejaría inconsciente
Un momento de la sesión celebrada esta mañana.
El juicio por el asesinato de la joven en Cembranos en marzo de 2021 ha celebrado esta mañana su cuarta sesión, con la declaración de los médicos forenses responsables de la autopsia de la fallecida, por el que se concluye que la causa de la muerte fue por asfixia, tras la oclusión de las vías respiratorias, destacando su naturaleza “violenta y homicida”.
Dos personas, un hombre y una mujer, pareja en el momento de los hechos, están siendo juzgados esta semana, con jurado popular, como responsables de la muerte de una joven prostituta de 20 años de edad, a la que presuntamente golpearon y asfixiaron hasta la muerte en la casa del acusado.
Los forenses explicaron que dada la naturaleza del caso realizaron un informe “no agresivo” del cuerpo para evitar la contaminación del mismo y la pérdida de indicios.
Observaron que las manos estaban atadas de una forma “caótica” y que la posición de una mano “no era natural”, con los dedos fuera, lo que indica que aún vivía cuando la ataron y que trató de liberarse, cuando la embalaron por completo con dos cintas adhesivas diferentes, a modo de “amortajamiento”.
La colcha con la que se cubrió la cabeza estaba totalmente empapaba en sangre lo que, según los facultativos, indica hemorragia, y confirma que estaba viva. Se detectaron hasta 66 lesiones por todo el cuerpo, en tres puntos principales, uno muy importante en la espalda, como consecuencia del arrastre del cadáver, otras en los antebrazos y en las entrepiernas, lo que indica que hubo una lucha "con un componente defensivo más que ofensivo", y en la cabeza y cuello.
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Destaca la fractura con movimiento de los huesos de la nariz, lo que produjo una insuficiencia nasal absoluta, que le impedía respirar. Presentaba heridas compatibles con múltiples puñetazos e incluso patadas. También tiene una herida contusa cerca de cráneo, realizado en dos impactos, posiblemente patadas, tras lo cual la víctima se golpeó contra la escalera telescópica que estaba en la bodega, que le dejó una profunda herida.
La lesión m ás importante estaba en la boca, con muchas contusiones por puñetazos, pero lo más destacable, según los forenses, por la inflamación de los labios, lo que quiere decir que hubo una fuerte presión, "una sofocación muy importante”, destacan, lo que provocó la oclusión de las vías respiratorias, hasta que falleció por asfixia. En el cuello también hay un gran hematoma, que refleja una fuerte presión y que también tiene rozamiento, compatible con el cubrecamas.
Internamente se destacó que los órganos presentaban una congestión y cianosis por la asfixia, así como un fuerte traumatismo, que no fue la causa la muerte, pero que sí pudo provocar una pérdida de conciencia, “casi con seguridad”.
Los forenses concluyen que la víctima presentaba un estado de vulnerabilidad "importante", es decir, una merma de capacidad, tanto desde el punto de vista toxicológico, por la elevada cantidad del alcohol en sangre detectado y por un consumo continuado de cocaína, y por los traumatismos encefálicos.
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La hora de la muerte se situó a las 20.00 horas del 17 de marzo de 2021.
Los médicos consideran que todas estas lesiones pueden hacerlas una sola personas, aunque es más fácil que fueran realizadas entre dos, por los que no se aventuraron confirmar si en el crimen participaron los dos acusados o solo uno de ellos. Lo que sí destacaron la presencia de restos genéticos del varón en las uñas, y de la mujer en la ropa de la víctima y en la colcha.
Por lo que se refiere al reconocimiento posterior a los hechos del acusado, los médicos forenses destacaron que el hombre estaba "consciente, orientado, sin síntomas de alteración de la percepción o la memoria". Sí tenía cierta ansiedad y nerviosismo, que estaba controlado. El acusado sí dio positivo en cocaína, y admitió haber consumido otras sustancias, y alcohol, pero "no alternaban ni mermaban sus capacidades de conocimiento o voluntad". El investigado en ese momento sí les comentó que" todo lo había causado otra persona, y que él intentó mediar entre ellas". No localizaron ningún tipo de herida.
"Manipuladora y poco empática"
Por su parte, la acusada presentaba un estado de ansiedad y nerviosismo, también controlado, estaba orientada y coherente, comunicativa, e incluso" se enciende un cigarrillo y se pone a fumar", explican. Los forenses no perciben a simple vista signos de intoxicación. Respecto a las heridas que presentaba en las manos ella misma confirma que habían sido consecuencia de una pelea con una compañera porque “le quería quitar a su chico”. También reiteraba sus deseos de hablar con su pareja, ya detenido. Presentaba también sangre seca, en manos y pies, que ella misma dijo que era de la víctima. Tenía hematomas compatibles con una acción activa en una pelea, y alguna lesión en el antebrazo de que “alguien la ha podido agarrar”.
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En el segundo reconocimiento, dos días después, ella les comentó la relación “tóxica” que mantenía con su pareja, y que este la maltrataba, aunque no hay ningún tipo de denuncia previa. “Se mostraba irónica y mordaz, cuando hablaba de este tema”, afirman los médicos, que también la describieron en su informe como ”manipuladora, poco empática y con poco sentido de la responsabilidad”. Además, detallan que "se refería a él con desprecio, y sin aparentar que le tuviera algún tipo de miedo". También les comentó que era consumidora habitual de cocaína.
Sin afecto a la víctima ni arrepentimiento
Los facultativos destacan que ninguno de los dos mostraron afecto alguno hacia la víctima, y mucho menos “pena o arrepentimiento” por lo sucedido, "hubieran sido los autores o no".
Durante el juicio también prestó declaración una compañera del club de alterne donde trabajaban tanto la víctima como la acusada que declaró que la joven, ahora fallecida, se puso en contacto en ella para decirle que estaba muy borracha y que no iba a poder ir a trabajar, y luego para pedirle que la fuera a busca “por que no se encontraba a gusto en la casa”. La compañera llamó un taxi para que la fuera a buscar y al ver que no llegaba, ya que habían planeado ir al cumpleaños de una amiga juntas, trató de ponerse en contacto con ella con llamadas de WhatsApp, sin éxito, ya que no daba llamada. La mujer relató que la víctima era “amigable, pero un poco solitaria”, y que su relación con la acusada, era normal, pero que nunca estaban juntas.