El rincón mágico de León que esconde una leyenda, es Monumento Nacional y punto clave del Vexu Kamin
El santuario sigue siendo un punto muy importante para la fe y la religión

El Santuario de la Virgen de la Velilla es un importante centro de devoción mariana en la Montaña Oriental Leonesa, en el municipio de Valderrueda. Es un lugar que combina una rica historia, arquitectura barroca y una profunda tradición religiosa y de peregrinación.
El santuario se encuentra en un paraje natural conocido como La Mata de Monteagudo, en el valle del río Tuéjar, cerca de la majestuosa Peñacorada. Es un enclave de gran belleza, rodeado de robles centenarios y prados.
La devoción a la Virgen de la Velilla se remonta al siglo XV, con la leyenda de su aparición. La historia central narra que Don Diego de Prado, 'El Dichoso', hidalgo de La Mata de Monteagudo, se encontraba desbrozando maleza en unas antiguas ruinas (posiblemente donde estuvo una ermita más antigua), cuando descubrió la bella imagen de la Virgen con el Niño.
Diego de Prado ocultó la imagen en el hórreo de su casa. A partir de ese momento, la familia sufrió una serie de desgracias y pérdidas. Cuando su esposa enfermó gravemente, la pareja hizo un voto o promesa a la Virgen: si ella se curaba, le construirían una ermita en el mismo lugar donde fue hallada.
La mujer se recuperó milagrosamente, y Don Diego cumplió su promesa, construyendo una pequeña ermita de piedra que pronto se convirtió en un lugar de culto y peregrinación, extendiendo la fama de la Virgen por León, Palencia y Asturias.
El edificio, que aún hoy se conserva, es un notable ejemplo del Barroco que se construyó sobre las ermitas anteriores debido al aumento de devotos y donativos.
Las obras del santuario actual comenzaron hacia 1615-1619 y se prolongaron durante casi un siglo. La construcción principal fue encargada a Domingo de Lastra. Posee una planta de una sola nave con crucero.
Es de estilo barroco policromado de los siglos XVII y XVIII, dedicado a la Virgen. El camarín fue construido en el siglo XVIII y adosado al presbiterio. Está cubierto por una hermosa bóveda de media naranja profusamente adornada con figuras. La imagen de la Virgen se sitúa allí.
La torre se alza a los pies del templo y es de planta octogonal.
Los retablos laterales son más antiguos (posiblemente de principios del siglo XVI), flanquean el crucero y están dedicados a la Crucifixión y a la Virgen.
Además, existe una sala que guarda numerosas muestras de la devoción popular, como ofrendas por curaciones (promesas o votos), lo que atestigua la creencia en el poder sanador de la Virgen.
El santuario ha sido un lugar de peregrinación desde sus orígenes y se encuentra en una ruta histórica. El Vexu Kamin (Camino Olvidado), pues es un punto clave en el trazado de esta antigua ruta del Camino de Santiago, que recorre la Montaña Leonesa.
En el Antiguo Priorato, pues en las cercanías (en el sitio conocido como Valles de Peñacorada), existió el Priorato de Santa María de Valles de Peñacorada, más tarde llamado de San Guillermo. Esto subraya la antigüedad y la tradición religiosa del enclave. La figura de San Guillermo de Peñacorada está muy vinculada a la zona.
El santuario sigue siendo un punto muy importante para la fe y la religión en la Romería de Pentecostés, festividad tradicional; y en la Romería de Verano, que se celebra el segundo domingo de agosto y congrega a numerosos romeros, especialmente a los veraneantes y emigrados de la comarca, con una misa, procesión, comida campestre en el robledal y actividades folclóricas.
Formalmente, fue declarado Monumento Nacional en 1982, una categoría que, tras la legislación de Patrimonio Histórico Español, se engloba dentro de la figura de Bien de Interés Cultural (BIC), con la categoría de Monumento.