Criadores leoneses ante la gripe aviar: «Se ha creado una alarma social que no es real»
- La situación tras los casos detectados de influenza no es sencilla para los ganaderos avícolas de la provincia
- Los granjeros «capean el temporal» como pueden ante las normas de control de la enfermedad

Influenza aviar ha habido toda la vida, son cosas con las que tenemos que convivir quienes nos dedicamos a esto; lo que no es normal es que se señale a un sector cuando se quiere». Así se expresa Fernando, que tiene una granja en Cembranos al preguntarle cómo está viviendo la situación generada por la gripe aviar. Para él, «se ha creado una alarma social que no es así» cuando, asegura, «el control que han impuesto es el mismo que cuando no hay este problema». Afirma que en su explotación las medidas de bioseguridad y las inspecciones veterinarias se hacen todo el año, «y lo mismo que yo lo hacen el 99,9% de las granjas». La suya está a 600 metros de una laguna, una de las zonas sensibles al ser zona de paso de aves migratorias, pero se muestra firme: «Todo está controlado al dedillo porque es como tiene que estar y también porque nos lo exigen». El panorama tras los casos detectados de gripe aviar no es sencillo para los ganaderos avícolas leoneses. El Gobierno aprobó restricciones como la prohibición de la cría de aves de corral al aire libre en zonas de especial riesgo y vigilancia o de darles agua de depósitos a los que puedan acceder aves silvestres, que entraron en vigor este lunes. El Ministerio toma esta medida, ya adoptada antes en algunas comunidades, después de que desde julio se detectasen 139 focos de influenza aviar en aves de corral en la UE, 14 en España. De ellos, cinco brotes localizados hace tres semanas en Valladolid obligaron a sacrificar a dos millones de animales.
«El problema es que resulta imposible encontrar huevos porque grandes granjas están vendiendo al 70% de sus clientes y eso hace que no puedan servir al resto», explica Guillermo de La Trompicona, una granja de huevos ecológicos en Villabúrbula. Él pensaba cambiar el lote pronto —sustituir las gallinas viejas por otras ‘nuevas’— pero entre unas y otras la granja tiene que pasar un mes vacía, a lo que hay que sumar al menos 20 días más hasta que las recién llegadas pongan huevos. La gripe aviar ha cambiado sus planes. «Ahora no puedo hacerlo y el problema es a futuro. Sus cálculos son claros: tiene pocas gallinas, pocos huevos y muchos pedidos. Además de la enfermedad, sufrió mucho la depredación este verano, lo que le provocó grandes pérdidas. «A ver si es verdad lo que dice Badiola de que quedan tres semanas máximo», apunta.
Nélida tampoco cubre la demanda de huevos. Montó la primera granja ecológica de la provincia, Nafardela, en Villanueva de Omaña y no puede sacar a sus gallinas a los corrales a pesar de que están alejados de las rutas migratorias de aves. Lo peor es que eso es justo lo que diferencia a los huevos ecológicos de los de corral. «Esta situación es complicada para una granja pequeña porque tenemos que cumplir las normas igual que las que tienen 100.00 gallinas», se queja.
Desde Agrozoo Esla aseguran que la situación se ha notado en las ventas. En esta empresa de productos agrícolas de Valencia de Don Juan venden también pollos y gallinas y notan cierto temor entre los consumidores. Una preocupación que también comparten desde Rualmar, una empresa familiar dedicada a la venta de huevos desde La Robla.