Pasos distintos, pero por una misma devoción
La capital leonesa reflexiona sobre su mapa de hermandades, en las que cuatro son exclusivamente masculinas, once son de carácter mixto y tan sólo una de ellas está compuesta íntegramente por mujeres

Procesión de Dulce Nombre de María de hace unos años.
En León, la Semana Santa mantiene una tradición profundamente arraigada donde la configuración de las cofradías refleja una evolución histórica desigual: mientras la gran mayoría son mixtas, persisten cuatro cofradías exclusivamente masculinas y una sóla integrada únicamente por mujeres, una segmentación que a día de hoy resuena con el reciente debate mediático en Sagunto tras la sentencia judicial que obligó a la Cofradía de la Purísima Sangre a admitir mujeres en pleno derecho. Esta pervivencia de espacios no mixtos en el contexto leonés, defendida por algunos como la preservación de la identidad fundacional y criticada por otros como un anacronismo frente a la igualdad, sitúa a la ciudad en el centro de una conversación nacional sobre si la autonomía de las asociaciones religiosas debe prevalecer o ceder ante los cambios sociales que ya han transformado la realidad de algunas hermandades en España.
Esta polémica plantea nuevas preguntas como, en el caso de las cofradías masculinas, si responden a una verdadera identidad espiritual o se trata simplemente de la inercia histórica. También de cómo podrían justificar a aquellas mujeres leonesas que desean pujar o procesionar que no pueden, especialmente cuando la propia Iglesia insta a la plena igualdad de los laicos.
Desde la perspectiva femenina, se debe custionar si, se exigiera la apertura de las cofradías masculinas en nombre de la igualdad, considerarían que ellas deberían ser las primeras en dar ejemplo abriendo sus puertas a los hombres o si temen que la resolución de Sagunto siente un precedente que acabe con la identidad de las cofradías femeninas para ser obligadas a admitir a hermanos varones, diluyendo así su propósito.
Se trata de incógnitas que sólo los dirigentes de las Hermandades leonesas pueden responder.
Entre las cofradías masculinas en León se encuentra la del Santísimo Cristo de la Expiración y del Silencio. Su mayordomo, Ángel Marcelino Blanco, se mantiene firme a través de sus declaraciones en lo que a la polémica de Sagunto respecta. Según su testimonio, se trata de una «respeto histórico» y no de una verdadera identidad espiritual. Asegura que en su cofradía «permitimos procesionar a las mujeres, pero no pueden pertenecer a la Hermandad, pues desde sus orígenes fue de hombres». El papón insiste en que siempre permitirán a la mujer que quiera procesionar y que «no se debe politizar la religión». Para concluir señala: «Es nuestra Cofradía, es nuestra procesión, todos somos cruciferos».
Desde Diario de León no ha sido posible contactar con algunos de los abades que lideran estas cofradías. Es el caso la del Dulce Nombre de Jesús Nazareno, de la que no se ha obtenido respuesta alguna. Sobre su historia, se trata de la hermandad con más años de antigüedad de la capital leonesa, desde el siglo XVIII. Y es que en su listado de abades y componentes a lo largo de cuatro siglos, y en un listado que se puede comprobar en su página web oficial, todos ellos han sido hombres.
En el caso de la Cofradía Santísimo Sacramento de Minerva y la Santa Vera Cruz, cuya cabeza es José María Domínguez, ha dejado claro que aunque actualmente la cofradía es exclusivamente masculina, hay fecha oficial ya para el 24 de mayo donde una junta se congregará para decidir el futuro de las hermanas. Él mismo define la hermandad como ¨mixta¨y declara que la organización de la misma se rige de la misma manera que se ha hecho siempre. Ël futuro lo decidirá la Asamblea de la Junta General, donde se concluirá si el cambio estatutario tiene sentido o no.
Enrique Rodeyro, de la Cofradía de Nuestro Senor Jesús de la Redención, compuesta exclusivamente por hombres, declinó hacer ninguna declaración sobre este asunto.
En el lado opuesto, León cuenta con la Cofradía María del Dulce Nombre, una hermandad exclusiva para mujeres. Su historia parte de las primeras jóvenes que plantearon al pueblo leonés la oportunidad de una participación más activa de la mujer en Semana Santa. «Hubo que luchar contra muchos inconvenientes, intolerancias y especulaciones sobre si no se podría con el peso de los pasos», publican en su web. Desde dentro de la hermandad, Almudena, una de ellas admite que, si se habla de igualdad, lo lógico sería que tanto hombres como mujeres pudieran participar de la misma manera y ocupar los mismos puestos, «pero también entiendo que hay personas que prefieren mantener la tradición tal y como ha sido siempre porque forma parte de la historia de las cofradías y de la identidad de las mismas».
Por tanto, una de ellas concluye que «se debería buscar un equilibrio entre respetar las tradiciones y el adaptarse al tiempo actual».
Además, declara que las cofradías surgieron con una identidad propia y «obligarlas» a cambiar podría hacerles perder su esencia original. Cada cofradía debería tener la libertad de decidir cómo organizarse, siempre desde el respeto, y por eso debería ser importante encontrar un equilibrio entre la igualdad y el poder de mantener la esencia de la cofradía».

Hombres procesionando en la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno.