Un mujer fuerte
el sueño de las antillas Carmen Santos Grijalbo, Barcelona, 2013. 750 páginas

El Gran Antilla zarpó desde un puerto de Asturias en otoño de 1858. En él viajaba un joven matrimonio, Valentina y Gervasio, en busca de una nueva y mejor vida en Cuba, «una isla donde jamás se apagaba el verano». Pero la desgracia se cebó con ellos y Gervasio muere, a causa del tifus, en la travesía. Así arranca esta apasionante novela, ensartada en parámetros románticos. Finaliza con una serie de escenas, entre conmovedoras y dramáticas, veinte años más tarde. ¿Qué ha pasado durante todo ese tiempo, especialmente a Valentina, la auténtica protagonista, la mujer fuerte, valiente y carismática que se ha debatido entre la ambición, la venganza y el amor verdadero? Sería larga la respuesta, dada la extensión de la obra. «Todavía no había cumplido los veintitrés —leemos— y había sido ramera, había parido un hijo que le habían robado y la habían traicionado dos hombres. Ahora estaba a punto de perder a un esposo que la había moldeado…». Y en las últimas páginas: «Veinte años en los que había vendido su cuerpo a caballeros ricos y cegados por la lujuria; se había enamorado del hombre altivo y cruel que acababa de morir ante sus ojos; la había rescatado de su vida de ramera un moribundo que la convirtió en una dama, y al fin había hallado una felicidad sosegada junto a Tomás cuando ya lo había dado por perdido. Ahora observaba el mísero sepelio del hombre al que ella había contribuido a arruinar con sus maquinaciones y no sentía placer, ni siquiera una pizca de satisfacción, por haber vencido a Leopoldo en el peculiar duelo que habían mantenido durante años. La venganza no sabía dulce, se dijo una vez más. Era amarga y te vaciaba el alma». Confieso que leí de un tirón la novela, pues la historia atrapa desde el primer momento, con ritmo y estructura cinematográficos que pueden servir de base para una serie o saga.