el móvil Que todo lo sabe
una APP permite que los teléfonos reconozcan los objetos acercándose a ellos. U n estudiante desarrolla una aplicación para teléfonos móviles que los convierten en auténticos lazarillos y permiten a invidentes y personas mayores reconocer objetos... y hasta a sus nietos.

La aplicación para el teléfono móvil permite reconocer las medicinas y todo tipo de objetos.
Algo tan sencillo como una caja de sardinas y otra de mejillones. Pocos han caído en la cuenta de que, para quien no ve, ambas son similares al tacto. El mismo tamaño y forma e imposible averiguar el contenido a través el olfato porque están herméticamente cerradas. Eso exige que una persona con deficiencias visuales necesite, sí o sí, la compañía de alguien para hacer la compra…pero, ¿y si el móvil se convirtiese en su particular lazarillo?
Esa misma pregunta se la hizo hace ya un año y medio el profesor de Informática de la Universidad Pontificia de Salamanca, Miguel Ángel Sánchez Vidales. Llegó a esa reflexión gracias a los conejillos de indias de su anterior proyecto, Pharmafabula, galardonado como el más innovador del mundo en 2010 durante el NFC Forum Global Competition, una de las citas más prestigiosas del planeta. Aquella idea, dirigida únicamente a invidentes para que pudieran reconocer las medicinas que deben tomarse, tenía mucho más recorrido y fueron precisamente los destinatarios los que le hicieron saber a Miguel Ángel que, tal y como estaba concebida, se quedaba corta. Uno de ellos le planteó un reto tan apasionante como aparentemente sencillo. La pidió que desarrollaran algo que le permitiera ponerle a su hijo en el DVD la película que le gusta. Miguel Ángel, padre de dos pequeños, se pudo inmediatamente manos a la obra bajo la promesa de lograrlo. Pidió colaboración y encontró en David Pizarro al socio ideal. Juntos alumbraron Touch Me.
Brillante alumno de Informática y del Master de Informática Móvil de la UPSA, David se moría de ganas por empezar a demostrar que un expediente académico plagado de sobresalientes y matriculas de honor no podía quedarse únicamente en el mero reconocimiento por haber logrado las mejores notas durante cinco años consecutivos. Y empezó a darle vueltas a la idea «hasta hacerla suya y ser el responsable de la práctica totalidad de su desarrollo tecnológico», recalca Miguel Ángel orgulloso por haber podido darle clase a un talento como David, capaz de hacer propuestas y mejoras «increíbles» y de simplificar al máximo la idea elaborando un producto final «bien acabado» por el que ya suspiran muchos.
Sencillo y rápido
Gracias a la colaboración con el grupo salmantino Limcasa, especializado en atención geriátrica, las primeras pruebas de Touch Me se realizaron con mayores, un tipo de personas que suele sentir aversión hacia la telefonía móvil. Los resultados, asegura Miguel Ángel, fueron espectaculares y las caras de los abuelos «de absoluto asombro» cuando, al pasar el celular por delante de una foto, el teléfono reconocía a sus nietos.
Aquello sólo fue el principio. Para agilizar el desarrollo de la aplicación, David implicó en la idea a su abuela Elvira, una señora de más de 70 años que no sabe, «ni quiere», utilizar un móvil con el que, sin ningún tipo de formación previa, fue capaz de sacarle partido a Touch Me. Esa es una de sus principales potencialidades. La aplicación no requiere un aprendizaje. La otra, su extrema sencillez y la rapidez con que ofrece resultados.
Pharmafabula era excelente como concepto aunque algo complicado de realizar. Exigía un teléfono con conexión a Internet, un servidor de unas características especiales y esperar varios segundos hasta que se descargaba el archivo con la información que proporcionaba. Ahora, esas barreras están superadas porque TouchMe únicamente necesita que el smartphone lleve integrado un chip que cada vez se comercializa más, de hecho antes de final de año saldrán a la venta cien nuevos modelos que ya lo incorporan, y unas etiquetas inteligentes que recogen la información sobre el objeto al que van adheridas.
Durante la celebración de la última feria TifloInnova, organizada por la ONCE, esta aplicación nacida en Salamanca fue la estrella. Los ciegos que la probaron preguntaban cuándo saldrá al mercado y se interesaban por saber el precio de las etiquetas que, a corto plazo, terminarán por sustituir a las que hoy están obligados a imprimir en Braille. Las inteligentes ya se pueden comprar a 50 céntimos, aunque el precio está bajando considerablemente al mismo ritmo que su utilización, que se prevé masiva.
Y es que los usos de la tecnología NFC, como ya se la conoce comercialmente, van mucho más allá. Tanto, que Miguel Ángel pronostica que se asiste a una revolución tan llamativa como la que en su día supuso la aparición del bluetooth, minoritaria en principio y desde hace ya mucho tiempo instalada de serie por todos los fabricantes.
Una revolución
«Lo va a cambiar todo porque simplificará la forma de hacer las cosas», asegura el profesor. En España ya existen empresas que, de forma experimental, la están aplicando. Al paso de sus empleados, las puertas se van abriendo por la proximidad del móvil que actúa, además, como identificador. El sistema sabe quién acaba de atravesar cada puerta. De igual forma, esta tecnología emergente permitirá que arranquemos nuestro ordenador con el simple hecho de acercar el teléfono al teclado o tendrá usos en el ámbito del marketing que todavía hoy ni siquiera nos imaginamos.
En Estados Unidos, una popular cadena de cafeterías ya lo utiliza como reclamo comercial. Cada vez que sus usuarios acercan el móvil a una etiqueta inteligente del establecimiento, obtienen descuentos. De aquí a pocos años, si no meses, no será extraño ver publicidad callejera en la que se solicite a los viandantes que acerquen el teléfono a un punto determinado. Haciéndolo, tendrán acceso a contenidos extras sobre el producto anunciado.
Las posibilidades son infinitas. Movistar ya se ha puesto en contacto con David y Miguel Ángel para probar Touch Me de forma experimental entre clientes con algún tipo de discapacidad. El grupo Limcasa empezará a incorporarlo en su cartera de servicios a personas mayores y otros interesados prefieren llevar en secreto las conversaciones blindando el silencio de estos dos informáticos mediante la firma de cláusulas de confidencialidad.
Al mismo tiempo, Miguel Ángel está implicado en otro proyecto «espectacular y novedoso a nivel mundial» que, valiéndose de la tecnología NFC, también supondrá un auténtico descubrimiento. Que nadie se asombre si dentro de poco ve a los clientes de las tiendas de ropa acercando el teléfono a sus diseños favoritos. La alianza entre el proyecto del profesor de la UPSA y una empresa especializada en realidad aumentada permitirá que, una vez en casa ante nuestro computador, además de disponer de toda la información del producto, podamos ver cómo nos queda sobre una fotografía nuestra. Parece ciencia ficción pero el probador virtual es la realidad que está a punto de llegar.
‘Sabelotodo’
Sánchez Vidales aprovechó su presencia en el MWC (Mobile WorldCongress), celebrado en Barcelona hace unas semanas, para contactar con la empresa NXP, principal fabricante de chips NFC. «Están muy interesados en apoyar el proyecto por lo que nos suministrarán etiquetas de última generación», confiesa el profesor, orgulloso de la «gran acogida» del proyecto que más recorrido tiene de los muchísimos que ha liderado hasta la fecha debido, sin duda, a que fue diseñado desde el principio con una visión empresarial, «y no como una idea piloto propia de las universidades».
Todavía disgustados por no haber obtenido este año otro reconocimiento mundial en el NFC Forum Global Competition a pesar de llevar un proyecto, «que le da mil vueltas a Pharmafabula», alumno y profesor saben que pueden haber dado la campanada merced a un producto que, en breve, será cotidiano gracias al que el smartphone se habrá convertido en un auténtico ‘sabelotodo’.