Inteligencia líquida
Investigación y ecología. La salud de los océanos es indispensable para el bienestar del planeta y de esto trata la exposición del museo nacional Thyssen-Bornemisza, una muestra colectiva sobre la crítica situación de estas grandes masas de agua.

Inês Zenha: entanglements 2023. museo nacional thyssen Bornemisza
Inteligencia líquida’, la nueva exposición del Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid, quiere poner el foco en la vida de los océanos como elemento indispensable para el bienestar del planeta, a través de una serie de experiencias inmersivas que sumergen al espectador en los distintos ecosistemas acuáticos.
«Una de las grandes dicotomías incorporadas a nuestra cultura es una forma de pensar que prioriza la materia sólida y considera secundarios los fluidos y la vida líquida. Entender el océano como inteligencia líquida no sólo nos permite cuidarlo y amarlo, sino que también exige que lo aceptemos como una entidad con agencia y capacidad para decidir y proponer futuros desde su propia perspectiva», asegura Chus Martínez, la comisaria de la exposición junto a Soledad Gutiérrez y María Montero.
Por eso presentan el océano como poseedora de su propia inteligencia, líquida, y a abrir la imaginación y la capacidad de admiración hacia la complejidad de sus ecosistemas y «a considerarlo como una entidad que no solo transporta y posibilita el oxígeno y la vida, sino que tiene su propia inteligencia aunque diferente de la nuestra y derecho a tener representación».
Se aparta, por tanto, del concepto de inteligencia artificial para centrarse en la inteligencia conductiva
Se aparta, por tanto, del concepto de inteligencia artificial para centrarse en otro más preciso: la inteligencia conductiva, un término que concibe la inteligencia como fuerza que conecta vida, experiencia y producción de conocimiento; una capacidad que, recurriendo a la imaginación y la fantasía, territorios que los artistas siempre han explorado, permita proyectar los futuros posibles basados en la coexistencia de todas las especies.
La exposición, patrocinada por la empresa líder en soluciones medioambientales, Urbaser, reúne a ocho artistas internacionales como Ana Mendieta, Beatriz Santiago Muñoz, Sonia Levy, la estadounidense, Jumana Manna, y el pintor brasileño, Lucas Arruda y tres instalaciones creadas expresamente para la muestra de Saelia Aparicio, Inês Zenha y la artista surcoreano-alemana, Anne Duk Hee Jordan.
Sus obras transportan al visitante, por ejemplo, de los paisajes acuáticos imaginados por Lucas Arruda a la gran laguna de Venecia de Sonia Levy, o del universo inmersivo de Anne Duk Hee Jordan a las envolventes mareas y corrientes de la mano de la artista portuguesa, Inês Zenha.
Un lugar en el que los sentidos operan de forma diferente.
Durante su recorrido que podrá visitarse hasta enero de 2024 y también a través de la web del museo, el visitante puede imaginar «un lugar en que el poder no recae exclusivamente en manos de la inteligencia humana o en la inteligencia artificial -que no deja de ser una proyección de la humana-, sino en un lugar en el que los sentidos operan de forma diferente y desde donde poder percibir sin jerarquías las múltiples formas de vida existentes, y que nos sirva de empuje a construir un mundo en el que sean capaces de convivir con ellas en lugar de destruirlas», subraya la comisaria.

Inês Zenha: entanglements 2023. MUSEO NACIONAL THYSSEN BORNEMISZA
La explotación
La muestra incide en mostrar como la explotación indiscriminada de los recursos de los océanos, la contaminación acústica y química, además de las amenazas presentes y las que se dibujan en el horizonte -como la extracción masiva de materiales de los fondos marinos -, lo deterioran de manera irreparable y tienen implicaciones inimaginables en el futuro de las especies.
En palabras de Chus Martínez, «imaginar la inteligencia es difícil, pero es un ejercicio maravilloso que nos invita a comprender un mundo que quiere y desea estar en contacto permanente consigo mismo, y del que todos formamos parte. La inteligencia líquida es una sustancia pedagógica, una red de impulsos que mantienen el mundo atento a los peligros que acechan, capaz de corregir el rumbo de acciones dañinas, capaz de contar historias, capaz de dejarse acariciar por los artistas y mostrarse en sus obras una y otra vez para comprenderla mejor».
Entender el océano como inteligencia permite cuidarlo y aceptarlo como una entidad con capacidad para decidir
Pero esta exposición no se limita a ser un mero muestrario de las obras plásticas, sino que durante el tiempo que dure se complementa con una extensa programación de charlas, encuentros y performances con las que poder coincidir con artistas, comisarios, científicos e investigadores; todas ellas enfocadas en una comprensión multidisciplinar del ecosistema de los océanos.
Además, ‘Inteligencia líquida’ supone el primero de una serie de proyectos del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza y la Fundación TBA21, creada por Francesca Thyssen-Bornemisza, hija de del barón, sobre la crítica situación de la vida en los océanos y con el objeto de poner en valor más de una década de dedicación de la Fundación al desarrollo de proyectos interdisciplinares de investigación en el ámbito de la ecología, en los que las prácticas artísticas tienen un papel fundamental.