Rejas por escaparates
El Injuve e Instituciones Penitenciarias impulsan proyectos emprendedores de 42 reclusos Instituciones Penitenciarias tiene en marcha varios programas para la reinserción de los reclusos. Uno de ellos se basa en los jóvenes y pretende formentar

Murat, un turco de 32 años condenado por narcotráfico, ha abierto un kebab en Alcalá de Henares
Murat ha abierto su «kebab» en la localidad madrileña de Alcalá de Henares, «María» sueña con su restaurante latino y Daniel con uno de arena de playa, Ísan aspira a tener su taller de chapa y pintura y Bogdan a preparar a los presos en su regreso a la ansiada libertad con su gabinete de coaching.
Estas son algunas de las 42 historias de reclusos emprendedores elegidos cuidadosamente para un programa iniciado en el 2008 por el Instituto de la Juventud (Injuve) e Instituciones Penitenciarias que prepara el camino de la libertad a jóvenes de ambos sexos, de entre 20 y 35 años, a través de la formación y el autoempleo.
«En la parte final de la condena tenía la sensación de que sobraba allí», dice Bogdan, un despierto y locuaz rumano, de 32 años, condenado a 12 años de cárcel por falsificar tarjetas de crédito, de los que ha cumplido cinco años y tres meses.
Cuando los ojeadores profesionales de la cárcel escogieron a Ísan, de 31 años, para acceder al programa, este joven madrileño preguntó al tribunal que lo examinó dónde estaba la cámara oculta, pensando que se trataba de una broma.
«María», nombre ficticio de una «latina» de 30 años, condenada a nueve años y un día por narcotráfico -"la «tarifa plana» en el argot carcelario-" pronto se licenciará como trabajadora social y aspira a montar un restaurante latino con una compañera. Así «podremos acercarnos a nuestras raíces, que es lo que más se añora», dice.
El programa Jóvenes, autoempleo y prisión , pionero en España, se ha implantado en cárceles de las comunidades de Madrid y Castilla y León, con posibilidad de extenderlo a otras autonomías.
Se buscan emprendedores
A finales de octubre había en España poco más de 79.500 reclusos -"64.016 en la Administración central y unos 15.500 en Cataluña, que tiene transferidas estas competencias-" de los que aproximadamente la mitad son jóvenes de entre 18 y 35 años.
En esa franja de jóvenes es donde se encuentran las personas que son «más receptivas» hacia la formación y con «perfiles de personas más recuperables» para la sociedad, dice el director general de Coordinación Territorial y Medio Abierto de Instituciones Penitencias, Virgilio Valero.
Cinco fases
El programa consta de cinco fases: selección de los reclusos, acceso al régimen abierto en el centro Victoria Kent de Madrid, formación a cargo de la Fundación Tomillo, con especial énfasis en informática, trabajo por cuenta ajena para recuperar habilidades y destrezas perdidas en prisión, y montaje del propio negocio y gestión asistida del mismo.
El perfil de recluso que se busca es aquél «que manifiesta una cierta vocación de emprendedor» y que ha tenido una actitud proactiva y participativa en prisión y que «por las razones que sean quieren huir del patio y aprender un oficio», dice el sociólogo Enrique Arnanz, coordinador del programa.
«A nosotros no nos importa para nada el delito; nos importa la persona», dice Enrique Arnanz.
Personas como «María», que un día creyó que podía «comerse el mundo», se embarcó en un vuelo a Barajas con una maleta cargada con droga y acabó en la cárcel, lejos de su familia y amigos, donde ha encontrado su verdadero «rumbo» en el estudio y en el programa de formación y autoempleo.
«Ha sido un espacio en recesión, de pausa, como las videocaseteras; le das al pause y allí te quedas un momento viviendo tu mundo, en tu burbuja, luego le das al play y la vida continúa», afirma.
Otra característica básica para acceder al programa es que el candidato haya cumplido, al menos, una cuarta parte de la condena, tener su horizonte de libertad en un plazo relativamente corto o haber accedido ya al tercer grado.
Instituciones Penitenciarias tiene múltiples programas para la reinserción de los reclusos, pero en este en concreto «se requieren unas cualidades que no todo el mundo tiene», afirma Valero. «No todos somos emprendedores ni hemos montado un negocio» en la vida normal.
Plan de negocio
Para el director general del Injuve, Gabriel Alconchel, el balance de este programa es «muy positivo» porque «un estado social y democrático, no solo tiene que imponer una ley y hacerla cumplir, sino también garantizar el derecho a reinsertarse» y «dar oportunidades» a quienes se la han saltado.
En un principio se escogió a 48 reclusos, pero seis fueron apartados del programa por inadaptación. Los demás ya han completado su formación, con el diseño de su plan de negocio incluido.