Diario de León

Nieve todo el año en León

Alberto y su hijo Beltrán se fijaron una meta, pisar la nieve los doce meses del 2010 y lo han logrado, aunque no ha sido fácil

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c. frá
León

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Dicen los expertos en pedagogía que el gran reto de estos tiempos es dedicar lo que llaman «tiempo de calidad» a los niños. Y que es lo que más reclaman a los adultos de su entorno. Algo de esto debió pasar por la cabeza de Alberto González, cuando se fijo con su hijo Beltrán un singular reto: pisar la nieve una vez, al menos, durante todos los meses del año. Y en el 2010 lo han conseguido.

En los primeros meses del año las cosas fueron fáciles. En la provincia de León hasta bien entrado el mes de mayo apenas hay que bajarse del coche para encontrarse con la nieve, incluso en el propio arcén. Pero ya en junio, y más en un año de abundantes lluvias como lo fue el 2010, la cosa se fue complicando. Y en los meses estivales el reto se convirtió en una auténtica aventura, que permitó a padre e hijo compartir muchas horas para recorrer el monte buscando una zona sombría en la que la nieve soportase las temperaturas veraniegas.

El reto tenía otro inconveniente. Cuando se lo marcaron Alberto y Beltrán el pequeño tenía sólo seis años. No le faltaba hábito de andar por el monte -”sus padres lo llevaron desde bien pequeño-” pero ahora las excursiones se hicieron largas y complicadas. Y Beltrán ha cumplido el reto y durante el 2010 pisó la nieve los doce meses.

La familia González Cornejo tiene sus raíces en León y residía desde hace tiempo en Madrid. Pero decidió abandonar las prisas y el ruido de Madrid para volver a su tierra. Alberto, que es funcionario, consiguió el traslado a León y según explica tuvo claro que ese cambio en la residencia era también para mejorar la calidad de vida. «En Madrid tiene más inconvenientes para disfrutar de la naturaleza y lo que teníamos claro es que no veníamos a León para pasar las tardes delante del televisor. Por eso surgió este reto para animar al niño a disfrutar al aire libre».

En los primeros meses las excursiones fueron sencillas. Incluso durante la primavera la nieve estaba más accesible: en San Isidro, en el Susarón, La Carbonera... Pero en verano y otoño la búsqueda se complicó más, y padre e hijo se vieron obligados a realizar largas rutas por la montaña, incluso en varias casos teniendo que hacer noche para ascender hasta las zonas más sombrías de Mampodre, Teleno, Piedralengua, La Robliza o Peñasanta, según explica el abuelo de Beltrán, José Fernando Cornejo, que ha decidido dar a conocer la aventura realizada por su yerno y su nieto. Según el abuelo, «tal vez el niño todavía no es consciente de ello, pero se está familiarizando con la importancia de marcarse una meta, un objetivo, la importancia de esforzarse en alcanzarlo y procurarse las técnicas necesarias para ello. Tal vez habrá aprendido ya que tan importante como saber subir es saber bajar. Aprenderá que lo blanco, lo limpio, deberá prevalecer sobre lo oscuro y contaminado. Subiendo de la mano de su padre unas veces, y poco a poco por sus propios medios, estas doce subidas a la nieve serán parte inseparable de su lento aprendizaje».

«Beltrán es un niño espigado y fibroso, observador y reservado. Es inquieto. Juega al ajedrez y trepa por las paredes agarrándose a los pequeños huecos que hay entre las piedras. También juega al balón. Va al Colegio en Astorga y vive en el campo. Sus padres renunciaron a las falsas comodidades de Madrid y sus hijos, de momento, se benefician de ello. Su contacto con la naturaleza, con el monte, con el huerto y con el río no es forzado. Su convivencia con los animales es diaria. Y de todo ello aprende aunque no descuide los libros», explica José Fernando Beltrán.

El epicentro de esta singular aventura ha estado situado en la localidad montañesa de Pallide, en los valles que llevan el agua hacia el embalse del Porma, y donde tienen sus raíces esta familia. Allí Beltrán ha ido iniciándose en la montaña junto a su padre, primero de la mano y ahora llevando incluso su propia mochila, en un entrenamiento que le sirvió para completar este singular reto.

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