Diario de León
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mañueco
León

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Dicen que la necesidad aguza el ingenio. Hoy en día todas las entidades financieras, unas más y otras menos, necesitan captar dinero. Con el mercado interbancario muy anquilosado, la mayoría lo encuentra en las subastas de liquidez del BCE. Pero las entidades también necesitan captar nuevos depósitos de sus clientes, al tiempo que intentan atraer los de la competencia. Hoy los bancos ya no son para toda la vida. El dinero va circulando de una entidad a otra en función de las mejores ofertas de hipotecas o depósitos. Es la guerra, que decían los hermanos Marx.

Los analistas advierten del peligro que entrañan las guerras de depósitos. Es financiarse caro en tiempos de tipos bajos. Pero a la fuerza ahorcan.

Muchos expertos observan con recelo la estrategia de los bancos rescatados con dinero público de ofrecer elevadas rentabilidades a sus cuentacorrentistas y a sus suscriptores de cuentas a plazo con alta remuneración... Pero es lo que hay. Los bancos necesitan captar pasivo para poder alimentar el activo y para dejar sus cuentas en perfecto estado de revista. Si el primer deber del prisionero es intentar escaparse, el primer deber del ahorrador es conseguir las mejores condiciones para su dinero.

NG Banco, la antigua Nova Caixa Galicia (producto de la fusión entre Caixa Galicia y Caixanova) saca al mercado una interesante cuenta, llamada Transparente, que ofrece una remuneración al 2 por ciento para el saldo existente en la cuenta corriente y del 3 por ciento TAE para el dinero depositado en una cuenta de ahorro asociada. Sin comisiones, con total disponibilidad. Dos cuentas por el precio de una. Además, y como guinda, este producto ofrece tarjetas gratis (de crédito y de débito), y también gratis la retirada de efectivo. Tampoco suponen coste alguno otras operaciones frecuentes, como transferencias y traspasos nacionales y los ingresos de cheques nacionales. Esta cuenta transparente ofrece además la devolución del 1 por ciento del importe de las compras realizadas con la tarjeta de crédito. Sin límite. Las dos cuentas actúan como vasos comunicantes.

El dinero fluye automáticamente de una a la otra, de forma que la liquidez no necesaria para el día a día se traspasa a la cuenta de ahorro. Y viceversa. El objetivo es conseguir siempre la máxima rentabilidad posible. El procedimiento es el siguiente. Cuando la cuenta para el día a día alcance el saldo de 3.000 euros, el importe que exceda de esa cantidad se traspasa automáticamente a la cuenta de ahorro. En la cuenta corriente se establece un nivel de seguridad de 300 euros, para evitar problemas en caso que llegue un cargo inesperado. Cada vez que el saldo se encuentre por debajo de ese nivel, se realizará una recarga automática desde la cuenta de ahorro, por el mismo importe del último cargo que se realizó.

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