Mitos
Dos genios coetáneos
En el 400 aniversario de la muerte de Cervantes y Shakespeare existen aún algunas dudas ¿Murieron el mismo día? ¿Se juntaron o se leyeron entre ellos?

Arriba, vista de las esculturas de bronce que adornan la plaza del Teatro Cervantes en Guanajuato. Abajo, un ensayo de ‘Hamlet’.
Uno de los mitos más extendidos es que los genios de las letras, Cervantes y Shakespeare, murieron el mismo día del mismo año, el 23 de abril de 1616, un aspecto que ha perdurado mucho tiempo en algunos escritos, pese a que es falso. Cervantes murió el 22 de abril, en su casa de la madrileña calle de León a los 69 años, y fue enterrado en la Iglesia del convento de las Trinitarias de Madrid con el sayal franciscano, eso si, el día 23 de abril.Por otra parte, en el certificado oficial de la muerte de Shakespeare figura el 23 de abril de 1616, pero realizado bajo el calendario juliano (el romano) todavía vigente en Inglaterra anglicana.
La confusión viene del hecho de que Inglaterra no había cambiado su calendario al modelo gregoriano, el actual, que instauró en 1582 Gregorio XII, y adelantó 10 días el calendario. Sólo Francia, Italia y España adoptaron inmediatamente este cambio. A Inglaterra le costó dos siglos más, lo adoptó en el XVIII. Así, Shakespeare, al morir el 23 de abril en la Inglaterra del siglo XVII regida por el calendario juliano, cuando se adaptó al gregoriano llevaría la fecha de fallecimiento al 3 o 5 de mayo.
Pero con todo, la Unesco instauró en 1985 el Día del Libro el 23 de abril por ser «un día simbólico para la literatura mundial», dado que también murió en esa fecha de 1616, Gómez Suárez de Figueroa, apodado el Inca Garcilaso de la Vega.
Aún sin documento, Miguel de Cervantes nació el 29 de septiembre de 1547 en la localidad de Alcalá de Henares, a 30 kilómetros de Madrid, festividad del arcángel San Miguel, de ahí que los cervantistas piensen que debió de ocurrir ese mismo día. De lo que si existe constancia es de su partida bautismal, fechada el 9 de octubre de ese mismo año, en la Iglesia de la localidad complutense. El dramaturgo inglés William Shakespeare, por su parte, nació el 26 de abril, diecisiete años después, en Stratford-upon-Avon, a unos 160 Kilómetros de la capital de Inglaterra.
Ambos eran de una familia numerosa. Cervantes fue el cuarto de siete hermanos, el inglés el tercero de ocho, cuyos padres —de ambos— vivieron rodeados de problemas y acuciados por las deudas.
El padre del inglés, un próspero comerciante de lana arruinado, lo perdió todo por una acusación de contrabando, aunque otros piensan a que era por su condición de católico en tiempos del anglicanismo.
El padre del español anduvo errante por el país, ejerciendo de cirujano-sangrador, agobiado toda su vida por las por las deudas, y por las estrecheces económicas.
En la juventud, el español recorrió Italia en cuanto tuvo ocasión, con afán de medrar en alguna corte italiana, al no conseguirlo, entró a formar parte de los tercios españoles.
Se alistó como soldado para la coalición cristiana agrupada en la Liga Santa contra una flota de turcos, obsesión de Carlos V y de su hijo. Con fiebre, participó en la batalla de Lepanto, donde fue herido, aunque solo perdió la movilidad y ya fue apodado como el manco más famoso. También pasó cinco penosos años cautivo de los turcos en Argel. Tras ser liberado escribió La Galatea , su primera novela.
Cervantes solo tuvo una hija, y no de su mujer, sino de una tabernera casada, a la que dio, con los años, su segundo apellido, Isabel Saavedra. Cervantes consiguió un trabajo en Sevilla, primero como proveedor de abastos y después como recaudador de impuestos y pidió varias veces al Consejo de Indias que le dieran algún cargo en las Américas, sin recibir respuesta.
Por su parte Shakespeare tuvo tres hijos, el único varón llamado Hamnet murió a los diez años, del que se inspiró en el nombre para el personaje del príncipe heredero danés, Hamlet.
Años difíciles fueron y vivieron ambos, pero escribieron las obras que pasarían a la historia. El dramaturgo inglés publicó Romeo y Julieta (1595), El Mercader de Venecia (1597) Otelo (1603) o Macbeth (1606).
Por entonces Cervantes da con sus huesos de nuevo en la cárcel, acusado de malversación. Es posible que entonces empezara a gestar El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha , publicada en 1605, y diez años después saldría la segunda parte de esta novela. Es decir, en un plazo de solo diez años se publicaron las obras más leídas de la literatura.
LA PRIMERA NOVELA MODERNA
La verdadera pasión de Cervantes fue la lírica, pero no gustó como poeta, ni tampoco mucho como dramaturgo, por lo que intentó el teatro, pero le costaba mucho venderlas, y más todavía que fueran apreciadas por el público, algo por lo que siempre se lamentó, eclipsado por Lope de Vega que se llenaba de éxito.
No reconocido ni como poeta, como Góngora, ni como gran dramaturgo, los géneros por excelencia en el Siglo de Oro, se volcó en la narrativa.
El teatro estaba considerado como género menor, sólo era popular entre las masas y, hasta cuando se publicó El Quijote , se leía como mero libro de entretenimiento, aventuras y burlas. Lope de Vega dijo de Cervantes: «No hay nadie tan necio aquí que alabe al Quijote».
La abundante producción poética cervantina se halla diseminada a lo largo de sus escritos, de distintas métricas: sonetos, tercetos, romances.... Hay sonetos de gran calidad entreverados en «La Galatea», todavía una novela pastoril.
Las compañías de teatro no le compraban sus obras porque entendían que eran más aburridas, o clásicas que las del genial Lope de Vega. Pero Cervantes quería un teatro más hondo, no tan ligero. No supo encontrar la fórmula, por lo que le fastidiaba mucho el triunfo de Lope, aunque reconoció su inmenso talento, no sin embargo al revés.
De la vida de Shakespeare se sabe mucho menos que de la de Cervantes. A pesar de ello, los expertos coinciden en que los dos fueron hombres del Renacimiento. No es de extrañar que, pese a tener influencias culturales occidentales e ideas y planteamientos similares en sus obras, no caben paralelismos. Cervantes nunca supo de Shakespeare, más joven que él.
Hay informaciones sin embargo que dicen que Shakespeare sí leyó la primera parte de El Quijote , pues se tradujo enseguida al inglés, e incluso pudo servir de inspiración para alguna de sus historias.
Shakespeare murió en donde nació a los 52 años, dejando como último trabajo su comedia Cardenio , de la que muchos afirman que está inspirada en alguna obra de Cervantes.