LEÓN ■ MAGOSTOS
El fruto que trae el Otoño
La tradición de castañas, vino y fuego de los primeros días de noviembre anuncia la llegada del frío. Una fiesta ancestral que se ha recuperado en los últimos años y que se ha convertido en indispensable en muchos puntos de la provincia

Varias personas recogen castañas en una imagen típicamente otoñal, con el suelo cubierto de hojas secas.
No hay otoño sin magosto, Al menos, no el otoño tradicional. Ese que huele a leña y que se viste de las hojas ocres caídas de los árboles. Así es el otoño en la provincia, frío, ‘niebloso’ y con olor a castañas asadas.
Por eso esta estación está asociada, desde tiempos inmemoriales a los magostos; una especie de ritual en el que se asan castañas y la gente se reúne alrededor del fuego para contar historias o solo por el placer de compartir.
Una tradición de castañas, vino y fuego que se ha recuperado en los últimos años, pues en realidad su historia es larga. Esta fiesta típica del norte de España devuelve el protagonismo al fruto del castaño, algo que le fue arrebatado por el maíz y la patata durante siglos.
Con orígenes celtas, su celebración coincide con el final de octubre y el inicio de noviembre, justo cuando se acerca la celebración de Todos los santos, lo que convierte al magosto en un acto relacionado también con el culto a los muertos en algunas zonas.
El vino nuevo y los chorizos suelen acompañar a la castañada tradicional.
El magosto tiene una importancia especial en El Bierzo y que deriva de un rito prehistórico de oferta compensatoria y acción de gracias a la divinidad de los bosques, de las primeras castañas de la cosecha. El Bierzo es una de las zonas más productoras de castañas y su magosto se declaró de Interés Turístico Provincial. Y es que la mitad de la producción de castañas de toda Castilla y León tiene lugar en El Bierzo. Nada menos que unos ocho millones de kilos cada año. Sin embargo, las escasas lluvias y las heladas a destiempo, además del granizo, han provocado que la producción de este año haya caído. Aún así, muchos aseguran que el sabor de las castañas de este año es insuperable.
Son más de media docena las variedades las variedades de castaña reconocidas en la Marca de Garantía del Bierzo, con las que se da forma a nuevos proyectos de manufactura y producción casi cada año.
Páramo del Sil, por ejemplo, celebra estos días su tradicional magosto, al que se une un mercado tradicional que protagonizan artesanos llegados de varios puntos del país. cacabelos, Villafranca del Bierzo, Corullón, Toral de Merayo o Posada del Bierzo son sólo más ejemplos de que el magosto llena estos días muchos pueblos alrededor de la hoguera y con la castaña como protagonista.
Además, muchos otros pueblos de la provincia se apuntan estos días a este rito ancestral,. Pero también los colegios se han unido en los últimos años a este ritual en un intento de recuperar la costumbre, que fue casi olvidada durante años, y de paso pasar una jornada festiva de convivencia alrededor de un cucurucho de papel repleto de castañas calientes. Un fruto, además de tradicional y simple, muy sano, pues está repleto de vitamina C y es fácil de asar, con lo que también ayuda a difundir entre los más pequeños la importancia de llevar una buena alimentación en un momento en el que la obesidad y los malos hábitos alimenticios preocupan más que nunca.
Aunque este 2017 no ha sido un buen año para la castañicultura y ha roto con la tendencia al alza en lo que a producción de castaña se refiere, eso no ha sido excusa para seguir celebrando, como cada año por estas fechas, el magosto. Una reunión alrededor de un bidón con lumbre en el que poder charlar y pasar una jornada agradable, De eso se trata.

Una mujer mete castañas en una cesta en Lago de Carucedo. Abajo, la flor de castaño y a la derecha, una chimenea encendida para celebrar el magosto.