Diario de León

DÍA DE LA MUJER Y LA NIÑA EN LA CIENCIA

Maternidad y falta de representación, principales lastres para las científicas

A pesar de los avances que se han hecho en los últimos años, muchas mujeres todavía tienen que decidir entre su carrera o convertirse en madre y formar una familia. En el caso de la ciencia, esta brecha se acrecienta aún más, ya que la investigación continúa siendo precaria y demandante. A este respecto, las leonesas María Fernández e Inés Pereira narran en primera persona sus vivencias como científicas en esta exigente área.

María Fernández (a la izquierda) e Inés Pereira (a la derecha) posan frente a la Escuela de Ingenierías Industrial, Informática y Aeroespacial de la Universidad de León.

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Hoy por hoy creo que es una realidad que la carrera de una científica es más lenta con familia que sin ella». La ciencia es una larga carrera de fondo que demanda esfuerzo, sacrificio y dedicación para sacar adelante los proyectos. Sin embargo, la maternidad, la falta de referentes y las dificultades para acceder a la toma de decisiones continúa dificultado la labor de las mujeres. Unos denominadores comunes para muchas profesionales del sector como bien saben María Fernández e Inés Pereira.

María Fernández es licenciada en ciencias ambientales e ingeniería. Realizó su tesis en física aplicada y tras varios trabajos en laboratorios consiguió su plaza como profesora titular en la Universidad de León (ULE). En 2017, fue nombrada directora de Relaciones Internacionales de la institución y actualmente, dirige un grupo de investigación en colaboración con el CSIC dedicado a la protección del patrimonio.

Por su parte, Inés Pereira es licenciada en ciencias ambientales e ingeniería forestal. Ha sido premio fin de carrera y también de fin de máster y ahora es estudiante de doctorado en la ULE. Su tesis trata sobre la movilidad de minerales en el sur de España.

Desde sus inicios, ambas han tenido claro que querían dedicarse a la ciencia y sus mayores referentes en el sector son sus profesoras.

«No hay muchos referentes femeninos. Los referentes que más me marcaron han sido mis profesoras, ahora compañeras, que he tenido cerca porque he visto como se desarrollaban y compatibilizaban una carrera científica exitosa con la familia», relata María Fernández.

La investigadora cuenta que al haber tenido varios trabajos al mismo tiempo, ha tenido que «sacrificar muchos fines de semana, vacaciones y veranos». «Muchas veces hacía estancias cuando tenía vacaciones en uno de los trabajos porque sino no podía viajar. Es un poco lastre y bastante duro. Sin embargo, cuando alcanzas logros hace que todo valga la pena. Hablas con tus compañeras que antes fueron tus profesoras y también les ha pasado. Entonces ves que no estás sola y te ayuda bastante», apunta Fernández.

Su caso no es único, ya que según los datos que ofrece la estadística ‘Científicas en cifras de 2023’, el porcentaje de mujeres se va reduciendo a medida que avanzan en su carrera, el dominado ‘efecto tijera’ persiste dentro de la universidad y de las Organismos Públicos de Investigación (OPIs). ¿Las causas? La ausencia de políticas de conciliación verdaderamente efectivas en las instituciones universitarias y científicas.

«Hay científicas que han conseguido tener una carrera exitosa, pero siempre que han recogido algún premio les he escuchado hablar de los sacrificios que han tenido que hacer y los momentos que se han perdido junto a sus hijos», narra Fernández.

«Cuando hablo de esos momentos me refiero a hacer estancias y no simplemente a llegar tarde a tu casa. Tú no puedes ir con tu hijo a hacer una estancia de 15 días a un centro de prestigio porque no hay ningún sitio donde dejarlo. Además, las estancias suelen ser de meses», añade.

Para paliarlo, muchas mujeres recurren al ‘autosacrificio’, renunciando a proyectos e investigaciones.

«Hay determinados puestos que exigen mucho tiempo y responsabilidad como ser catedrático para ser rector. Si hay una ralentización para obtener esos méritos, eso se traduce en una reducción del número de mujeres en altos cargos. Creo que se necesita ayudar a las familias para que las mujeres no vean una necesidad dejar de hacer determinadas cosas para ser madre», apunta.

Si bien es cierto, que Fernández señala que esto va cambiando ‘poco a poco’. «Hay resoluciones que dictaminan que si has tenido un hijo, te dan un poco más de tiempo para poder llegara los méritos que te piden. Esto son señales de que hay mayor comprensión. Está claro que la lactancia la sigue dando la madre y el embarazo lo pasa ella. Hay determinados momentos en que la carrera es inevitablemente más lenta», recalca la científica leonesa.

«Si no puedes dormir por la noche, no puedes estar trabajando 24 horas. Creo que hay un problema con la productividad. En España, el sistema exige que tengamos hacer gestión, investigación y docencia al mismo tiempo. Esto es un problema para poder centrarte en algo concreto. Si a eso le sumas un hijo que tiene un horario, tienes que recogerlo del colegio y explicarle los deberes cuando está despierto, el tiempo que puedes dedicar realmente es por la noche. Es difícil desarrollarse del todo», denuncia Fernández.

La leonesa recalca que esto genera «una distancia entre hombres y mujeres que cuando vas a un concurso neutral y se realiza un baremo se nota porque los hombres tiene más méritos que las mujeres en el mismo periodo de tiempo».

Salas de lactancia y preferencia en horarios

Para apoyar a las investigadoras, Fernández cree que las instituciones deben «facilitar la simultaneidad del trabajo y ser madre y dar más apoyo a todos sin distinción desde los campus para poder formar una familia».

«Cuando se hace una campaña de estancia o se toman datos hay que dar facilidades al investigador con familia a cargo. Facilitar el acceso a guarderías que estén cerca de la universidad y crear espacios para las madres como salas de lactancia en las universidades que no hay. Yo recuerdo que cuando tuve a mi hija tenía que irme hasta casa para darle de comer y luego volver o la otra opción era quedarme en el despacho, donde había poco espacio y mucho ruido. Se trata de hacerlo más fácil», apostilla.

«Otra medida que se debería contemplar es la preferencia en la selección de horarios para compatibilizarlos con la entrada y salida de los niños del colegio. Nuestro futuro reside en que las personas puedan reproducirse y tener familia. Yo creo que todas las medidas que estén encaminadas a facilitar la conciliación favorecen a las mujeres y los hombres. No obstante, el sacrificio que se realiza es todavía mayor desde el mundo femenino».

Cada vez más mujeres en los libros

Desde hace unos años, las mujeres científicas han cobrado mayor importancia en los contenidos educativos. Sin embargo, la falta de iconos femeninos en los grandes nombres de la historia de la ciencia es todavía palpable. A pesar del reconocimiento que han tenido importantes investigadoras como la polaca Marie Curie, su presencia en los archivos de la historia es todavía ínfimo.

«Yo creo que están infrarrepresentadas e infravaloradas. En general, las figuras científicas que enseñan en los libros suelen ser sobre todo hombres. Es verdad que ahora está cambiando porque hay más conciencia y se enseña más. Hay que hacer ver que estamos ahí y también ha habido muchas en el pasado, aunque algunas de ellas no las han dejado y tuvieron que usar seudónimos. Todavía no hemos llegado a que se represente al mismo nivel», explica la estudiante de doctorado, Inés Pereira.

En ese sentido, los programas de divulgación juegan un papel clave. Jornadas de charlas como ‘Stem Talent Girls’, donde participa la Universidad de León o programas de televisión como Órbita Laika de Televisión Española, contribuyen a la difusión del trabajo de los científicos.

«Hay programas en la tele que son muy buenos y deberían ser más potenciados como Órbita Laika. Se nota un esfuerzo en intentar llevar científicas y científicos para que se conozcan. Todo ello favorece la igualdad porque nos ayuda a tener modelos dedicados a la ciencia y la ingeniería que son muy exitosos», narra María Fernández.

La científica denuncia que vivimos en un momento que «no se publicitan demasiado a los investigadores, sino a los futbolistas y a otras celebridades». «Creo que es un error. Cuando doy charlas el 11 de febrero intento centrarme en mujeres científicas internacionales, pero también españolas. España es una gran productora de talento. Deberíamos estar muy orgullosos del talento que tenemos», remata la docente.

Para conseguir llegar a la ciudadanía, muchos profesionales del mundo científico recurren a las redes sociales gracias a su potencial para conectar con la población, especialmente la gente joven. Pereira cuenta que sigue a Rocío Vidal, más conocida como ‘La gata de Schrödinger’, quien se dedica a difundir su trabajo a través de sus perfiles en las plataformas.

«Yo creo que es útil porque consigues llegar a las nuevas generaciones y ver qué trabajos están haciendo en el mundo científico, tanto de hombres como de mujeres», concluye la estudiante de doctorado leonesa, Inés Pereira.

INÉS PEREIRA: «LAS QUE HAN VENIDO POR DELANTE DE NOSOTRAS NOS HAN DEJADO UN CAMINO BASTANTE MÁS SENCILLO Y LO VAMOS VIENDO MÁS POSIBLE»
MARÍA FERNÁNDEZ: «VIVIMOS UN MOMENTO QUE NO SE PUBLICITAN DEMASIADO A LOS CIENTÍFICOS. DEBERÍAMOS ESTAR MUY ORGULLOSOS DEL TALENTO QUE TENEMOS. ESPAÑA ES UNA GRAN PRODUCTORA DE TALENTO»

Ni carreras para hombres, ni para mujeres

Pese a los múltiples obstáculos que encuentran las mujeres en el área científica, la brecha de género se va reduciendo cada vez más. Según el informe ‘Científicas en cifras’, el porcentaje de investigadoras representan ya el 42% del personal investigador en España, aunque en el sector empresarial, el avance es menor, ya que las mujeres solo son un 31% del total del personal.

De nuevo, decisiones como formar familia tienen un impacto en la toma de decisiones de muchas mujeres del sector. «Ocurre con puestos de trabajo que no sabes cómo podrás compatibilizarlo con una familia. Hay muchos divorcios en el mundo científico y frena las decisiones», relata la docente.

A este respecto, Inés Pereira también considera que es importante la educación. «Creo que se debería enseñar que no hay ninguna diferencia entre ser mujer o hombre porque no hay carreras para hombres, ni carreras para mujeres. Se suele enseñar más a los hombres a liderar y las mujeres siempre una parte más de cuidados y segundo plano. Nos podrían educar para asumir esos cargos», sentencia.

Sin embargo, la estudiante admite que se «va avanzando más y las mujeres van alcanzando mayores puestos de responsabilidad». «Todavía no es igualitario, pero vas viendo un camino que han hecho por delante de nosotras. Hay que seguir avanzando en esa línea. Las que han venido antes nos han dejado un camino más sencillo y ves que es posible», cuenta emocionada.

También días como el 11 de febrero contribuyen a seguir visibilizando el trabajo de las muchísimas profesionales científicas que ha habido y las que están por venir. «Si una niña quiere dedicarse a la ciencia, le diría que se dedique a lo que ella quiera. Tiene las mismas capacidades. Cada vez hay más mujeres y si las busca, las va a encontrar. Que no se preocupe por el que dirán o si es de chicos porque cada vez somos más», cuenta orgullosa Inés Pereira.

Retratos de mujeres científicas

Mujeres científicas españolas.DL

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