El Bierzo camina
La Iglesia Católica ha creado y, pese a amargas vicisitudes, ha conservado un patrimonio histórico-artístico impresionante, cuyo origen fue diverso aunque una buena parte del mismo estuvo dedicado al culto en iglesias, conventos y monasterios. Castilla y León es probablemente la comunidad que cuenta con un mayor patrimonio religioso y sacro. Fue una gran idea de los obispos de nuestras diócesis pensar que ese patrimonio podía servir, en estos tiempos desacralizados, para una nueva evangelización; pero también para recordar el papel que la Iglesia ha tenido en el devenir de nuestra cultura y en nuestra conformación como nación. Las exposiciones de las Edades, título genérico de todas las que se han celebrado desde la de Valladolid de 1988, han servido para eso, pero también han constituido el mayor atractivo turístico de estas dos últimas décadas; han sido, por ello, una fuente de riqueza. Por fin las Edades llegan a Ponferrada, primera exposición en una ciudad que no es sede episcopal, pero cuya importancia y personalidad es de este modo reconocida; labor en la que hay que recordar a Camilo Lorenzo, obispo de la diócesis, Antolín de Cela, rector de la Encina y a López Riesco, alcalde. Las sedes de la exposición -basílica de la Encina y la iglesia de San Andrés- unidas por una estructura mecánica que semejará un Camino de Peregrinación, acogerán una nueva y magnífica edición, cuyas 133 piezas narrarán un discurso religioso y artístico bajo el título de Yo Camino. El interés evangelizador de ese discurso y la calidad de las piezas son un reclamo extraordinario para la visita; pero también lo son la oferta gastronómica y los atractivos turísticos que el Bierzo ofrecen hoy al visitante. Creo que nadie saldrá defraudado.