Más calidad acústica
La Ley del Ruido de Castilla y León pretende preservar el medio natural y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos
Las Cortes de Castilla y León han aprobado la Ley del Ruido, elaborada por la Consejería de Medio Ambiente, que tiene como objetivos prevenir, reducir y vigilar la contaminación acústica para evitar y reducir los daños y molestias para la salud humana, los bienes o el medio ambiente, así como establecer los mecanismos para mejorar la calidad ambiental desde el punto de vista acústico.
Su vocación es convertirse en el texto legal esencial para preservar el medio natural, hacer más habitables los núcleos urbanos, mejorar la calidad de vida y garantizar el derecho a la salud de todos los castellanos y leoneses.
El texto autonómico va más allá que la ley nacional que fija en 100.000 el número de habitantes de los municipios obligados a elaborar mapas de ruido y planes de acción como principal herramienta para el control del ruido ambiental, exigencia que queda fijada en 20.000 habitantes.
Los citados mapas deberán estar aprobados antes de junio de 2012, mientras que los planes tendrán hasta julio de 2013. Su aplicación incluye a todos los emisores acústicos, públicos o privados, así como las edificaciones, incluidas las actividades domésticas, que la normativa estatal excluye. También se establecerán mapas de ruido de los grandes ejes viarios.
Cursos de formación. En un encuentro celebrado entre la vicepresidenta primera de la Junta y consejera de Medio Ambiente, María Jesús Ruiz, con los alcaldes de las capitales de provincia y ayuntamientos de más de 20.000 habitantes (Aranda de Duero, Laguna de Duero, Medina del Campo, Miranda de Ebro, Ponferrada y San Andrés del Rabanedo), reiteró la propuesta del Gobierno regional de asumir la elaboración de los mapas de ruido mediante la firma de un convenio por el que la Consejería llevaría a cabo las inversiones necesarias para que dentro de tres años estén ejecutados. «No es el mejor momento para las corporaciones locales, por lo que desde la Consejería de Medio Ambiente estaríamos dispuestos a asumir ese coste», adelantó.
Según la consejera, su Departamento revisará, actualizará y adaptará los mapas de los ayuntamientos que ya disponían de ellos. «Se trata de nuevos estudios que deben tener en cuenta los desarrollos posteriores de la ciudad, los aspectos residenciales de las zonas nuevas o urbanísticas, así como los espacios abiertos, vías de circulación y cómo están organizados los distintos lugares donde pueden generarse actividades relacionadas con el ruido», aseguró.
Explicó, además, que se firmará un acuerdo con la Federación Regional de Municipios y Provincias para realizar los cursos de formación del personal técnico que trabajará en ayuntamientos y diputaciones en trabajos de mediciones de decibelios y resolución de expedientes. En este sentido, indicó que las diputaciones tendrán la tutela y la obligación de prestar este servicio en los municipios menores de 20.000 habitantes.
María Jesús Ruiz también se refirió a que la ley contempla cómo deberán ser las edificaciones del futuro, que tendrán unos aislamientos más exigentes que los actuales, no sólo en viviendas, también en bares, cafeterías o centros oficiales, para reducir al mínimo cualquier zona de emisión de ruido.
Comentó finalmente que, aunque la ley prevé parámetros generales, son los ayuntamientos los que deberán adaptar su normativa municipal.
Entre otras cosas se fijan las horas en las que no se pueden realizar obras, tanto por la mañana como por la tarde, para facilitar el descanso de los ciudadanos.