Crónica | césar calvar
Un impuesto que se resiste
Salgado prevé un aporte «solidario y temporal» de los ricos
El nuevo impuesto a los ricos que prepara el Gobierno de Zapatero tendrá un alcance muy limitado, será temporal y no perjudicará a la recuperación. Al menos esa es la previsión de la vicepresidenta Salgado, que ayer declaró en Bruselas que el futuro ajuste fiscal por el lado de los ingresos consistirá en «una nueva figura» tributaria, probablemente inspirada en el llamado impuesto de solidaridad de las grandes fortunas francés, que grava a los ciudadanos con mayor nivel de patrimonio y rentas.
Salgado aludió a la próxima reforma impositiva a su llegada a la reunión de ministros de Finanzas de la UE, un día después de que el Ejecutivo aprobara e hiciera públicos los detalles del mayor programa de recortes que España ha conocido en democracia.
El Gobierno se resiste a desvelar los detalles del nuevo impuesto. Cuándo entrará en vigor -”«en el momento oportuno», es la frase a la que se aferran los ministros-”, qué clase de bienes gravará (podrían ser rentas, patrimonio o ambos) y, sobre todo, donde se fijará el umbral de riqueza que marcará qué contribuyentes resultarán afectados. El Ejecutivo ha barajado en los últimos días penalizar a los poseedores de fortunas en torno al millón de euros, pero sigue sin estar decidido. La opacidad es constante, pero Salgado desveló varios detalles. Explicó que el Gobierno no prepara una subida de impuestos, sino «una nueva figura» tributaria de alcance limitado. «Es una contribución a la crisis económica, una contribución solidaria, y por tanto lo razonable es que sea temporal. Pero no hay todavía una definición concreta», afirmó.