El tricornio sobrevive
El sombrero negro acharolado nació como un «apaño» para ahorrar y mantener limpio el tricornio de fieltro

La Agrupación de Tráfico de la Benemérita fue la primera en prescindir del tricornio.
Hace cincuenta años la creación de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil causó uno de los cambios más significativos en la indumentaria tradicional de la Benemérita. El tricornio acharolado, heredero del sombrero de tres picos que lucieron los primeros guardias de la generación del duque de Ahumada, daba paso al casco reglamentario.
Desde la fundación de la Guardia Civil, en 1844, el sombrero ha sufrido variaciones, que según el Ministerio del Interior en sus medidas que ha llevado consigo «una tranformación sustancial del aspecto, forma y material, respecto al primer modelo aprobado».
El Duque de Ahumada quería que los guardias lucieran un uniforme con «aspecto severo, elegante, vistoso, única forma de conseguir la representación social que había de darse a sus componentes».
Los modelos elegidos fueron presentados en Barcelona al General Narváez, entonces presidente del Gobierno, quien los aceptó a condición de que las fuerzas de infantería usaran «el mismo sombrero que las de caballería, es decir, el sombrero denominado de tres picos o de medio queso» en lugar del «morrión» o sombrero de copa tipo militar propuesto. La reina Isabel II refrendó la opinión de Narváez.
Era un sombrero de alas en el que la posterior y anterior se doblan sobre la copa y se mantienen recogidas mediante una cinta y un botón situado en la pala anterior. La prensa certifica el éxito de la indumentaria: «Atraían las miradas del inmenso gentío que se agolpaba a las calles de su tránsito, y con razón, pues su continente militar, y el uniforme, serio, verdaderamente español que ostentaban infantes y ginetes (sic), debían naturalmente agradar a cuantos presenciaban el desfile» ( El Castellano , 3 de septiembre de 1844).
Una circular de 1856 recuerda a los guardias la necesidad de usar el sombrero con las medidas reglamentarias (en pulgadas por aquel entonces). La evolución hacia el actual tricornio se produce en 1860 siendo inspector el teniente general Hoyos, que establece una reducción de la pala delantera a seis pulgadas.
Hasta 1989, cuando se produce la última orden ministerial que afecta al tricornio, su tamaño se irá reduciendo paulatinamente. Pero lo que más ha modificado su aspecto exterior a lo largo de los años han sido sus materiales. Inicialmente el sombrero «era de fieltro, lo que, lógicamente, hacía que se ensuciara con facilidad,resultando difícil mantener su buena presencia y, por ende, caro por su continua necesidad de reposición», explica el Ministerio del Interior. Por ello se reglamentó el uso de «fundas», siendo la más corriente de hule negro, siendo utilizada en verano otra de tela de color blanco, con visera y cogotera.
Con e l paso de los años se fue generalizando el uso de la funda de hule, de manera que a partir de 1899 se autorizó el empleo de un sombrero hecho de cartón y de tela (posteriormente también de corcho) para cuando se usara la funda de hule, reservando el de fieltro para cuando hubiera que ir sin ella.
Este truco se mantuvo en el Reglamento de Uniformidad de 1922: «Se autoriza para los actos que se dirán en esta cartilla el uso del sombrero de corcho o cartón, de las mismas dimensiones que el de fieltro, con funda de hule, llevando aquél un botón en el sitio correspondiente a la presilla».
La orden de 20 de julio de 1989 mantiene como partes del «tricornio» la armadura de corcho que lleva cosida en la parte central de la banda un botón (el «bulto», cuyo origen es el botón para la presilla del sombrero de medio queso) y está recubierta, de forma tirante y sin arrugas por el forro exterior de charol (ya no es de hule), que queda sujeto y cerrado por cuatro pequeños botones que hay debajo las palas laterales.
«Lo que empezó siendo una solución práctica, un «apaño» hecho por ahorro y con vistas a preservar esta emblemática prenda, terminó siendo su material fundamental: el charol de nuestro «tricornio», concluye Interior.