Diario de León

inmigrantes en el hogarColchón de cuidados

Asistentas con título universitario

El 10% de las inmigrantes de León trabajan de empleadas de hogar La crisis las expulsa de la economía visible Cruz Roja pide facilitar la homologación de títulos para mejorar su empleabilidad

Publicado por
ANA GAITERO | LEÓN
León

Creado:

Actualizado:

Precariedad laboral, entrada al mercado de trabajo a través del servicio doméstico y los cuidados de las personas dependientes y pluriempleo de subsistencia son letra negrita común en la experiencia migratoria de las 12.619 mujeres extranjeras que residen en León.

El informe anual de Cruz Roja sobre estructura y oportunidades de la mujer inmigrante en la Comunidad desvela que el 43,3% de las inmigrantes que recalan aquí desempeñan trabajos inferiores a su formación académica y el 41% son el único sustento económico para su familia. Además, la crisis económica las aparta incluso de los últimos escalones visibles del mercado laboral y las expulsa a la economía sumergida.

«Las mujeres inmigrantes han servido de descarga para las mujeres autóctonas que se han liberado gracias a ellas de trabajos que las limitaban en su proyección profesional, pero ahora que la economía está convulsa las inmigrantes se ven presionadas a salir del mercado de trabajo», concluye el profesor José Carlos Fernández Sanchidrián, director del Informe de Estructura y Oportunidades de la Mujer Inmigrante en Castilla y León elaborado para Cruz Roja dentro del programa Oportunia.

Actualmente, casi el 10% de las inmigrantes trabajan como empleadas de hogar, en el servicio doméstico o cuidando a personas mayores y dependientes, y cotizan en este régimen especial de la Seguridad Social. En concreto, 1.086 personas de nacionalidad extranjera, de las cuales el 96,4% son mujeres, trabajan actualmente en el empleo doméstico de manera regularizada en León. A este grupo «visible» hay que añadir el colectivo de mujeres extranjeras que trabajan cuidando a personas dependientes o limpiando casas en la economía «sumergida».

La crisis también ha mermado este sector «refugio» para las inmigrantes. Si en el 2007 había un 46,8% de personas extranjeras en el régimen especial del Hogar, a octubre del 2010 las mujeres españolas han aumentado su cuota de participación en las tareas domésticas y cuidados familiares al ser el 54,5% de las cotizantes en un sector que también ha experimentado una merma del 7,5%.

Dentro de las extranjeras, la mayoría proceden de países no comunitarios. Menos de un diez por ciento de las inmigrantes que cotizan en el régimen especial del Hogar proceden de países comunitarios y entre éstas destacan las rumanas y búlgaras.

León no es la provincia que más población extranjera ha recibido en los años del boom migratorio: tiene un 10% de la población migrante de la Comunidad. Los servicios de proximidad o actividades remuneradas que satisfacen las necesidades de las personas y de las familias son, según el informe de Cruz Roja, «la puerta de entrada de estas mujeres al mundo laboral en Castilla y León». Un dato que confirma la «la segregación ocupacional que viven las mujeres inmigrantes en España», señala el profesor y director de la investigación José Carlos Fernández Sanchidrián, coordinador del estudio de Cruz Roja.

Algunas mujeres logran dar el salto del empleo doméstico a otros trabajos una vez instaladas en España. De hecho, son muchas las que pasan a tener un segundo o tercer empleo, pero, en general, repiten «en el cuidado de niños y personas y el servicio doméstico» o, como mucho, pasan a la hostelería. La posibilidad de montar un negocio es algo que se plantean muchas mujeres inmigrantes, en particular, las que residen en la provincia de Valladolid, están en el paro y tienen entre 25 y 39 años de edad. Son mujeres que por regla generla están viudas o separadas y tienen estudios secundarios e incluso superiores.

La investigación pone de relieve la precariedad laboral que viven las inmigrantes debido a que sus empleos «tienden a ser realizados fuera de toda contabilización fiscal, y cuando sí lo están son realizados a tiempo parcial o temporales». La mayoría de ellas, el 71%, llegan a España sin un futuro laboral planificado puesto que no contaban con un contrato de trabajo previo a su llegada y lo habitual es que lo busquen una vez que ya residen aquí. El 29%, especialmente entre las mujeres de nacionalidad colombiana y las solteras, llegaron con un acuerdo de empleo anterior.

Las mujeres que llegan sin contrato previo tardan entre uno y tres meses en encontrar un empleo, siendo Burgos y Soria las provincias en las que emplean menos tiempo en lograr un trabajo y las bolivianas quienes más más pronto acceden a un puesto remunerado. A menor nivel de estudios, menos tiempo en encontrar trabajo.

El análisis cualitativo subraya que «el procedimiento más utilizado y efectivo para encontrar trabajo es a través de los contactos personales» como amigos, familiares y compatriotas. Recurren a las oenegés para encontrar trabajo las mujeres de 40 a 54 años, las divorciadas y separadas. «Las primeras tienden a ser uno de los grupos desfavorecidos dentro del mercado de trabajo y las segundas porque no tienen ese resguardo familiar o de amistades que les proporcione los posibles contactos necesarios para conseguir un trabajo», explica la investigación.

La mayoría de las mujeres llegan con una experiencia laboral previa y estaban en activo en sus países de origen en el momento que deciden emigrar. Por lo general, las mujeres colombianas y bolivianas tenían experiencia previa en sus países en el cuidado de niños, ancianos, pero también los sectores de la industria y la hostelería.

Búlgaras y rumanas acreditaban experiencia en el sector de la agricultura, aunque el 23% eran desempleadas. Las mujeres con mejores niveles de estudios ocupaban en su país puestos más especializados como la enseñanza, los servicios sanitarios o las tareas administrativas.

La coordinadora provincial de Cruz Roja en León, Eva Fernández, subraya que el trabajo realizado por el proyecto Oportunia «es novedoso» porque «ha involucrado a las personas afectadas en la autoexplicación de sus situaciones, al mismo tiempo que compartían sus dificultades y el grupo les servía de válvula de escape».

tracking