Diario de León

Rubalcaba da un salto sin red

El candidato socialista no sólo debe articular un discurso creíble para obtener un resultado digno en las generales, además debe hacerlo con un partido descapitalizado

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PAULA DE LAS HERAS | MADRID
León

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«Aquí no se mueve nada». Es la orden que salió de la sede del PSOE en la calle Ferraz de Madrid el lunes siguiente al -˜tsunami-™ electoral del 22 de mayo. Que a nadie, en ninguna federación, se le ocurra ahora celebrar un congreso extraordinario para renovar liderazgos porque es lo que faltaba para terminar de empeorar las cosas, a nueve meses de las elecciones generales. Fácil de decir; pero no tanto de hacer.

Los nefastos resultados cosechados por los socialistas en los comicios autonómicos y locales han hecho aflorar tensiones internas que dejan en precario a no pocos secretarios regionales. Lo que antaño fue una maquinaria electoral bien engrasada hoy chirría en lugares clave. Esas son las piezas con las que Alfredo Pérez Rubalcaba tendrá que construir su proyecto.

El candidato en el que los notables socialistas ven al salvador, al único hombre capaz de llevar su barco zozobrante a buen puerto, no sólo se enfrenta a la hercúlea tarea de volver a conectar con un electorado desencantado, desesperanzado e incluso, como reconoce a menudo el secretario de Organización del partido, Marcelino Iglesias, «cabreado». Además, tiene que hacerlo con un partido que se ha quedado en el -˜chasis-™.

Las pérdidas. El PSOE siempre ha sido una formación municipalista, pero de golpe y porrazo ha perdido más de 2.200 concejales y, sobre todo, se ha hundido en las ciudades de más de 50.000 militantes y apenas controla diputaciones provinciales. Las repercusiones en la estructura organizativa son visibles. «La red del partido -”admite un miembro de la dirección federal-” ha quedado muy erosionada». Y el problema, aduce, es que no hay margen temporal para ponerse a barrer porque ahora las energías deben ponerse en obtener un resultado aceptable en el 2012.

«Pero si te pones ahora a cortar cabezas ¿dónde pones el límite?» admite desolado otro dirigente con responsabilidades orgánicas. «No vamos a favorecer ni a impulsar ninguna crisis interna hasta después de las generales; sería suicida y, en muchos casos, injusto porque, no nos engañemos, la causa de este desastre tiene nombre y se llama cinco millones de parados», argumentan.

La situación más alarmante, tanto que ocupó buena parte de la reunión que la comisión ejecutiva socialista celebró este lunes, es la de Andalucía. Que la federación que hoy dirige José Antonio Griñán es una olla en permanente ebullición era de sobras conocido. La andaluza es la federación más numerosa del PSOE y la que hasta ahora había proporcionado al partido el mejor de los colchones electorales. Pero del medio millón de votos que el PP ganó en las locales, 300.000 venían de Andalucía. El otro bastión socialista, el PSC, tampoco puede dar al candidato Rubalcaba grandes alegrías. Su eterno motor, el enorme poder municipal que le permitía plantar cara a CiU, se ha gripado.

En el resto de los territorios las crisis parecen más controladas. La oposición a Tomás Gómez en lasiempre convulsa federación madrileña encontró un buen freno en su antecesor, Simancas, ahora aliado de Ferraz. También Jorge Alarte y Roberto Jiménez, que llegaron a sus cargos con el respaldo del vicesecretario general del PSOE, José Blanco, han puesto pie en pared frente a los críticos valencianos y navarros.

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