radiografía demográfica de la capital
León pierde un millar de habitantes en tres años y el 23% de su población es mayor de 65
Casi cuatro de cada diez leoneses no están en edad laboral, lo que supone un importante desequilibrio.

Más ancianos que niños y pocas oportunidades de trabajo que se han traducido en pérdida de población. Este es, a grandes rasgos, el perfil demográfico de León que, al contrario que otras capitales de provincia, no está ganando población sino perdiéndola. En estos tres años de crisis -2008, 2009 y 2010- se han ido de la capital 1.286 personas, según datos del censo del Ayuntamiento de León. Esto significa que si en 2008 la población de la capital era de 135.478 personas, en 2010 había bajado a 134.192.
La pirámide poblacional de la capital muestra además el envejecimiento de su población. Un 22,9%, un total de 30.863 leoneses, tiene más de 65 años frente a un 15,6% de menores, 20.982 personas. Esto significa que 51.845 leoneses que residen en la capital no están en edad de trabajar, frente a 82.347 personas. El dato sirve para concluir que un 38,6% de leoneses; es decir, casi cuatro de cada diez, no están en edad laboral, lo que significa un importante desequilibrio tanto demográfico como social y económico.
«Este envejecimiento no es tan agudo como en algunos municipios pequeños, pero aún así es importante y preocupante», señala José Cortizo, profesor de Geografía de la Universidad de León.
El importante porcentaje, no sólo de población mayor de 65 años, sino en su conjunto de personas en edad no laboral impide, señala Cortizo, que haya un reemplazo generacional equilibrado. «Significa que hay un importante número de población dependiente y que su relación con la población que está en edad de trabajar es negativa. Esto es una importante carga para la población activa, que va disminuyendo y envejeciendo», añade.
Además, la pirámide poblacional de León se ensancha, dentro de la población en edad laboral, entre los 40 y 50 años, lo que también muestra, apunta Cortizo, un envejecimiento de la población en edad activa. «Falla el reemplazo generacional porque hay pocos nacimientos y la mortalidad es alta», apunta.
La pérdida de población joven y el envejecimiento de la que permanece no se ve además compensada por la llegada de población inmigrante, lo que deja León a expensas de sus propios nacimientos. «Ahora no están entrando inmigrantes, más bien está saliendo esta población», confirma Cortizo.
La falta de población en edad laboral se ve sin embargo compensada por un fenómeno que no es exclusivo de León, pero está muy marcado en la nuestra: el establecimiento de la población joven en los municipios del área metropolitana de la capital, que se desplazan a la misma para acudir a sus puestos de trabajo.
Esto se ve con claridad cuando se observa que en la última década sólo cinco municipios de la provincia tienen un saldo vegetativo positivo (la diferencia entre nacimientos y muertes). Y estos son precisamente los del alfoz capitalino: Villaquilambre, San Andrés, Sariegos, Valverde de la Virgen y Santovenia de la Valdoncina.
«Es una dinámica que no sólo se da en León. En la periferia siempre suele haber una población más joven porque los precios son más baratos», significa Cortizo.