El Parlamento arropa al rey
Don Juan Carlos, «emocionado» por la ovación inédita con que fue recibido al entrar en el hemiciclo. Su majestad defiende la «honradez», pero reclama que no se personalicen sus mensajes en Urdangarín.

El rey Juan Carlos recibe los aplausos de los asistentes a la inauguración en las Cortes de la X legislatura tras su discurso para volcarse en resolver la crisis.
El Parlamento quiso ayer que la solemne apertura de la X Legislatura fuera el marco para enviar un mensaje inequívoco de apoyo al Rey y a la Corona cuando tanto la persona como la institución atraviesan por un momento delicado, conmocionadas por el escándalo de presunta corrupción que en pocos días conducirá a la imputación penal de su yerno Iñaki Urdangarin.
La práctica totalidad de los más de 600 diputados y senadores elegidos el pasado 20 de noviembre recibieron la entrada de los reyes y los Príncipes de Asturias en el hemiciclo del Congreso puestos en pie y con una cerrada ovación que, pese a los intentos de don Juan Carlos por abreviarla, se prolongó durante más de dos minutos y se convirtió en una reacción «inédita», según la descripción del propio presidente de la cámara, Jesús Posada.
Posada interpretó lo ocurrido como reflejo del «cariño y la confianza» que los diputados y senadores trasladan a don Juan Carlos y la Corona en «los momentos difíciles que está pasando» y como un respaldo al «magnifico discurso» que hizo en Nochebuena, en el que criticó, sin citarlo, el comportamiento de su yerno, predicó que la «Justicia es igual para todos» y dijo que «cualquier actuación censurable deberá ser juzgada y sancionada», al tiempo que llamó a la necesidad de un «comportamiento ejemplar» por parte de las personas con responsabilidades públicas. «Hay un apoyo general y eso es una magnífica noticia», resumió Posada.
El Rey, ya durante la recepción posterior al acto, reconoció que había sido «emocionante», pero, muy serio, añadió que también «hay que saber que eso le exige mucho a uno» como jefe del Estado. Doña Sofía confesó que la intensa ovación le provocó alguna lágrima y agradeció personalmente el respaldo a la Corona a todos los parlamentarios con los que pudo hablar.
El príncipe, muy afectado como heredero al trono por la onda expansiva del caso Urdangarín, admitió estar «impresionado» por un respaldo «que dice mucho» y aseguró que su respuesta y la de su padre serán «seguir trabajando mucho y en todos los sentidos» por España.
El cierre de filas de los representantes de la soberanía popular con el rey y la Monarquía fue el centro de la apertura de la legislatura, y no solo por la ovación. El presidente del Congreso, que habló en nombre de las Cortes, dedicó la primera parte de su discurso a ensalzar y reconocer el trabajo de la Corona, de forma especial durante «trances difíciles» como el 23-F, y a resaltar la figura de don Juan Carlos, a quien describió como «un fundamento de extraordinaria robustez para la consolidación de la sociedad democrática en España».
El Rey, consciente de las dificultades que pasa institución, aprovechó el final del discurso para «confirmar hoy y siempre su compromiso con España» y para garantizar que la Corona estará siempre «al servicio permanente de nuestra sociedad y nuestro país».