Una pelea hasta el último aliento

Chacón habla con los medios, ayer, tras una reunión. A la derecha, el candidato socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba.
La guerra de cifras hace difícil ver el bosque, pero a tenor de lo que proclaman los partidarios de uno y otra, Alfredo Pérez Rubalcaba y Carme Chacón tendrán que pelear hasta el último aliento para amarrarse la victoria en el 38 Congreso de Sevilla.
Ambas candidaturas consideran que los ‘congresillos’ provinciales y regionales celebrados ayer en toda España les han sido favorables. Y, sin embargo, ninguna de los dos se atreve a afirmar que todo está hecho y que pueden echarse a dormir.
El 35 Congreso, del que salió victorioso, de manera sorpresiva, Rodríguez Zapatero demostró que hasta el rabo todo es toro y que, por más que las cosas parezcan decididas de antemano, los conflictos internos, las filias y las fobias y las viejas rencillas son capaces de hacer saltar por los aires la seguridad del más pintado. Quizá por eso Rubalcaba no se cansa de repetir su «compañeros y compañeras, no votéis contra nadie, votad solo pensando en lo mejor para el partido».
El partido no está ni mucho menos cohesionado en las federaciones y buena parte de lo que ocurra finalmente tendrá un claro componente de trifulcas personales en el ámbito provincial, al margen de los dos candidatos. Sólo el PSC votará en bloque y eso otorga una enorme ventaja a Chacón, que sale ya con la ventaja de 101 delegados, el 11% del total. Rubalcaba cuenta con el respaldo casi unánime de los socialistas vascos, pero ellos solo aportan 22 delegados. La clave está en Comunidad Valenciana, Madrid y, sobre todo, Andalucía. Y son, precisamente, las más divididas. Con todo, en el cómputo general, aseguran que Rubalcaba aventaja en más de 90 delegados a Chacón, a falta de incluir Madrid y Granada. Sus cifras serían, pues, 380 delegados a su favor, frente a 290 para la exministra.