Urdangarin se presenta como víctima
El duque de Palma acusa a su socio Diego Torres, implica a Camps y Rita Barberá y exculpa a la infanta Cristina.

Urdangarin se dispone a iniciar el ‘paseíllo’ hasta el juzgado.
Abandonó de noche la sede del juzgado, a donde tendrá que regresar hoy de nuevo a las 9.30 de la mañana. Iñaki Urdangarín compareció ayer ante el juez y dio la cara ante la prensa. Nada de carreras. Trajeado, demacrado, serio, tenso y nervioso, recitó una declaración de inocencia ante los medios de comunicación. Fue su línea de defensa. Ante el juez también.
Una y otra vez, el nombre de Diego Torres como único responsable. Iñaki Urdangarin durante más de once horas se esmeró en presentarse ante el juez como una víctima de su exsocio, al que prácticamente culpó de haberle embarcado sin saberlo en la trama societaria que tenía la Fundación Nóos para desviar dinero público a sus bolsillos privados.
Inamovible. El juez José Castró no logró hacerle moverse un ápice de su férrea línea de defensa durante la primera jornada de interrogatorios como imputado en los juzgados de Palma, que continuará este domingo. Su tesis: él era un exdeportista novato en los negocios que cayó en las redes de Torres, quien realmente se ocupaba de las cuentas del supuesto instituto sin ánimo de lucro del que salieron no menos de 5,8 millones de dinero público a las cuentas personales del duque y su examigo.
Desde el principio, Urdangarin quiso dejar claro que ni «administraba» ni «hacía facturas» en Nóos. Él se limitaba a poner la imagen y sus conocimientos sobre deporte y patrocinio. Nada de números ni de dirigir a medias el instituto bajo sospecha. Justo lo contrario de lo que testificó el propio Torres ante la Policía y todos los empleados y administradores que han declarado en este proceso, que apuntan a que el duque estaba al tanto de todo lo que ocurría en la fundación y que su función era tan ejecutiva como la de su examigo.
Tampoco se responsabilizó de la galaxia de empresas fantasmas usadas para vaciar Nóos. Insistió en que era «socio» (casi a título decorativo) de algunas de estas firmas, pero sólo administrador de la inmobiliaria Aizoon, que según él sí que hizo trabajos reales para Nóos y que por eso facturó. Arguyó que no estaba al tanto de si el resto de las mercantiles trabajaban para el instituto. Nada que ver por tanto con las empresas que están en el tronco del desvío de dinero como Bufete Tejeiro, Virtual Estrategies, Intuit o Shiriaimasu. Y tampoco, según su declaración, con De Goes Center for Stakeholder Management, firma con base en Barcelona y Londres que, según la investigación, Urdangarin y Torres crearon en el 2006 —tras la salida del duque de Nóos— para tratar de evadir 5 millones de euros a Belice usando una ONG para niños discapacitados. No obstante, el envío de dinero al extranjero apenas se tocó en este primer día.
No sabe. «Pétreo como una roca», según algún abogado que acudió a la declaración. Cuando alguna pregunta sobre ese enjambre de empresas usadas para llevarse el dinero de los gobiernos valenciano y balear le ponía contra las cuerdas, la respuesta siempre era una evasiva. «No sé», «ni idea» o la más recurrente «eso debería preguntárselo al administrador, a Diego Torres». En cualquier caso, fueron pocas preguntas las que dejó sin respuesta.
La misma solidez mostró para alejar a su esposa del caso Nóos. Fue el propio Castro el que sacó a colación el nombre de la infanta en, al menos, dos ocasiones. La primera para recordarle que ella era miembro de la cúpula dirigente (vocal) de Nóos, la misma a la que él culpaba de ocuparse de las decisiones económicas que decía ignorar. La segunda fue una pregunta sobre un folleto del instituto en el que se anunciaba la presencia en su patronato del propio Urdangarin, de Cristina y del secretario de las infantas, Carlos García Revenga. La respuesta del imputado fue siempre la misma: la presencia de la infanta como vocal de Nóos era «puramente testimonial». El yerno del Rey también tuvo que responder a por qué hizo a sus dos hijos mayores, entonces párvulos, de 3 y 4 años, accionistas de la firma Namasté. Su respuesta fue que le «hacía ilusión tener una empresa familiar».
Y más sobre la Casa Real. Reconoció que fue Zarzuela la que en marzo del 2006 le ordenó romper con Nóos al saber de los contratos millonarios con los gobiernos de Baleares y Valencia para las reuniones deportivas internacionales. Según él, hizo caso al Rey y desde entonces rompió amarras con Torres, una versión que las investigaciones desmienten.
Señaló directamente a los presidentes autonómicos Jaume Matas y Francisco Camps y la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá.
Barberá quien le facilitó las cosas en la Comunidad Valenciana, presentándole a Camps. Tres días después de su encuentro con los dos, Nóos se llevó la organización del Valencia Summit, según confesó ayer. Tampoco negó que se le abrieran las puertas en Baleares tras un partido de padel en el palacio de Marivent con el presidente Matas y el entonces director general de Deportes, Pepote Ballester, en el 2003. Allí se cerró un negocio de 300.000 euros.
La declaración del marido de la infanta fue extensa y muy detallada. A las 9.30 de la noche, el duque abandonaba el juzgado. Hoy tiene que volver. A las 9.30 de la mañana le esperan los fiscales anticorrupción y los abogados de los otros acusados.