Un Poder Judicial dividido trata de elegir al sucesor de Dívar
Vocales ‘rebeldes’ rechazan que un conservador ocupe el cargo .
De nuevo tambores de guerra en el Consejo General del Poder Judicial y solo unos días después de que el BOE hiciera pública la dimisión de Carlos Dívar por sus supuestos viajes privados a cuenta del erario público. Los vocales rebeldes , los mismos juristas progresistas que promovieron la destitución del anterior presidente, no están dispuestos a conformarse con el hecho de que un conservador, Fernando de Rosa, aunque sea de forma interina, se quede al mando de la institución hasta octubre del 2013.
Félix Azón, Inmaculada Montalbán y Margarita Robles, tres de los consejeros que encabezaron los movimientos para forzar la salida de Dívar, reclamaron ayer a De Rosa un pleno urgente y extraordinario para nombrar a un nuevo presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial. Aunque los peticionarios no tenían el apoyo de cinco votos para obligar a celebrar esa reunión, el presidente en funciones prefirió no forzar una nueva movilización de los progresistas y alimentar los conflictos internos. Accedió, por tanto, a convocar el pleno con un único punto del orden del día: «debatir y reflexionar sobre el nombramiento».
Cisma institucional
De Rosa, a pesar de ser consciente de la mala imagen que transmite un gobierno de los jueces con un presidente en funciones, no quería abrir el melón de la sucesión, sabedor de que este proceso va a volver a reavivar el cisma en la institución, con nueve progresistas enfrentados a otros nueve conservadores y dos nacionalistas como árbitros. Las fuentes consultadas recuerdan que en el Consejo «sudaron sangre» durante dos años para alcanzar el quorum necesario para cubrir vacantes como las de la Sala de lo Penal o la Sala de lo Militar.
Casi el único acuerdo entre los bandos enfrentados es que el futuro presidente de las dos instituciones sea un magistrado del Supremo.