Diario de León

Rubalcaba acusa a Mas y a Rajoy de tapar sus recortes con «banderazos»

Margallo calienta la campaña: «El referéndum sería un golpe de Estado jurídico».

El presidente catalán y candidato de CiU, Artur Mas.

El presidente catalán y candidato de CiU, Artur Mas.

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cristian reino | barcelona
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El secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, irrumpió AYER por primera vez en la campaña catalana y lo hizo con dos mensajes, uno dirigido a los votantes de izquierdas y otro a los llamados soberanistas de cartera, las personas que se han convertido al independentismo como consecuencia de la crisis. Rubalcaba no se prodigará mucho en la campaña y solo volverá al mitin final del PSC. Y es que las aguas no bajan muy calmadas en las relaciones entre ambos partidos, pero ayer Rubalcaba y el líder de los socialistas catalanes Pere Navarro cerraron filas y se emplearon a fondo contra CiU y el PP.

Aunque las encuestas no son favorables al PSC, los socialistas se aferran al hecho de que más del 55% electorado catalán se declara de izquierdas o de centro izquierda, a pesar de que luego vote mayoritariamente a formaciones conservadoras. Rubalcaba buscó ese flanco y acusó a CiU y PP de «agredirse con las patrias y las naciones» para «no hablar de los hospitales y escuelas que han cerrado en su mandato». «No dejaremos que la derecha se líe a banderazos» para esconder sus tijeretazos al Estado del bienestar, dijo Rubalcaba en Tarragona, donde participó en un acto a favor del corredor Mediterráneo.

El líder socialista también fue muy crítico también con el independentismo y defendió la tercera vía federalista que propone el PSC, equidistante de populares y convergentes. A su juicio, la «ruta soberanista no conducirá al final de la crisis, sino a retrasar» esa recuperación económica.

Al grano

El mensaje iba destinado a un nuevo tipo de votante independentista, que no se ha sumado a la causa secesionista por un sentimiento identitario sino porque ha calado el discurso de que una Cataluña independiente estará mejor gestionada, será más rica y próspera y no será expoliada por el Estado. «Entiendo que haya independentistas, pero los que creen que las aventuras soberanistas son la mejor manera de salir de la crisis se equivocan, no les están diciendo la verdad», señaló. Sobre el derecho a decidir que defiende el PSC y que el PSOE rechaza, no hizo ninguna referencia en aras de la cohesión socialista.

Unidad es justo lo que no consiguió el ex presidente aragonés, Marcelino Iglesias, el domingo cuando comparó el nacionalismo de CiU con el del siglo XX en Europa, que causó más de cien millones de muertos. Navarro se desmarcó ayer del discurso de Iglesias y aclaró que lo que quiso decir el también senador del PSOE es que los nacionalismos llevados al extremo traen muchas desgracias.

Las palabras de Iglesias calentaron la campaña, como lo hicieron también unas manifestaciones del ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo, quien aseguró que si la Generalitat convoca un referéndum amparado en la ley catalana de consultas que debe aprobar el Parlament, el Gobierno lo impugnará y el Tribunal Constitucional suspenderá la convocatoria. Pero si Mas sigue adelante con su intención de preguntar a la ciudadanía, la consulta será «claramente ilegal», el ‘president’ incurrirá en un delito de prevaricación y estará dando «un golpe de Estado en términos jurídicos».

«Lo que sería un golpe de Estado a la democracia sería no dejar celebrar la consulta», replicó Mas. El president del Govern, que muy al principio de la campaña no entraba en polémicas, ya no rehúye el cuerpo a cuerpo con el Gobierno y no tiene remilgos para entrar en el cruce dialéctico.

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