Diario de León

Los restaurantes bajan sus menús a precios de hace diez años para aliviar las cenas navideñas

El sector calcula que las salidas gastronómicas se han reducido un 40% en cinco años de crisis . Las cenas y comidas organizadas por las empresas para sus empleados se desploman un 60%.

La llegada de las fiestas navideñas se aguarda como un balón de oxígeno para la hostelería leonesa.

La llegada de las fiestas navideñas se aguarda como un balón de oxígeno para la hostelería leonesa.

María Jesús Muñiz Prieto
León

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En las mesas donde no hace tanto reinaban los lechazos y las merluzas campan hoy morcillos y carrilleras, doradas y truchas. Si aquellos se regaban generosamente con vinos de relumbrón, hoy se encarga la bebida calibrando bien la relación calidad-precio. Sobre todo el precio. Y el brindis final con cava y copas de aquellos años de bonanza se queda hoy en arañar café y orujo incluidos en el precio del menú.

Un precio que en la inmensa mayoría de los restaurantes leoneses se ha ido ajustando a las restricciones de gasto que imponen los clientes. Hay pocas excepciones. Incluso los más tradicionales adaptan la materia prima de sus veteranas cocinas a los ajustados presupuestos de los grupos. Con el límite de una calidad que no ponga en entredicho su prestigio, ni un servicio del que no piensan prescindir, porque la crisis pasará y la imagen hay que cuidarla siempre.

El caso es que los restaurantes de la capital calculan que las cenas y comidas de Navidad han caído en torno a un 40% desde el inicio de la crisis, de manera mucho más acusada este año, alrededor de un 20% sobre las cifras de hace doce meses. El desplome se lo llevan las comidas organizadas (y pagadas) por las empresas: se han rebajado en un 60%. La mayor parte de los grupos son hoy de amigos, y mucho menos numerosos que antes.

Precios de otra época

Para responder a esta situación, los precios de los menús han retrocedido, calculan, a niveles de hace una década. La Navidad se celebra este año en León a escote, y negociando al límite con los restaurantes.

Eran otros tiempos aquellos en los que las empresas invitaban generosamente a sus empleados a celebrar la Navidad sobre la mesa. Han desaparecido sobre todo las grandes celebraciones de empresas de coches, laboratorios,... Y desde luego las de los grupos constructores.

«Lo que más se lleva es el menú de picoteo, basta con sentarse juntos en torno a una mesa y engañar el estómago». Lo explica Óscar Díez San José desde la tradición de décadas del Racimo de Oro. Aquellos menús a 50 ó 60 euros por persona son hoy de 35 euros, o menos, porque el cliente sacrifica el producto por el precio. «Pero hay un límite para ajustar. Para nosotros todo ha subido, los impuestos, los costes,... Y no vamos a renunciar a la historia de una cocina con mucha tradición».

De cómo aprietan los clientes sabe también Arturo Rodríguez Santiago, que lucha por abrirse camino desde su restaurante Ánfora. «La gente va a lo más barato. Tenemos menús desde 15 hasta 40 euros, y sólo dos de todas las reservas que tenemos para las próximas semanas son de más de quince euros». Una de ellas para afortunados: «Es una empresa, y no sólo invita a sus trabajadores, sino también a sus parejas». Es un caso en vías de extinción.

Uno de los establecimientos con precios más ajustados para grupos es la Taberna Velázquez. Tienen demanda, pero no en los niveles de abarrotamiento de años anteriores. Entre semana, las reservas bajan. Y «si pueden pagar 9, mejor que si pides 12», aseguran.

Para intentar mantener a sus clientes de siempre ajusta también las excelencias de su cocina a nuevos precios de los menús la Bodega Regia. Marcos Vidal insiste en que se cambia la materia prima, pero «por un producto tradicional, siempre dentro de nuestra línea». Y muestra como máxima preocupación «no perder a quienes han sido nuestros amigos durante tantos años».

Con ocupación total los fines de semana y muchos días entre semana desde mediados de noviembre hasta mediados de enero está la única estrella Michelín de la provincia, Cocinandos. Juanjo Pérez reconoce que antes había más grupos grandes de empresas, y que ahora se reúnen amigos en grupos más reducidos.

En su caso no hay variaciones en el precio, su modelo de negocio está claro: «Tiene el inconveniente de que no se negocia, y la ventaja de que el cliente sabe de antemano lo que va a pagar». Sí se ha recortado el precio de los vinos que acompañan a los galardonados platos que elabora con Yolanda León.

Aunque también en su negocio se dejan notar las estrecheces económicas de los leoneses, se declara un privilegiado por ser uno de los locales más demandados. Su esfuerzo tiene recompensa, pero no olvida que «son muchos quienes se esfuerzan tanto y más, y no la tienen».

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