La Lastra busca ladrillo en Internet
Hace seis años el polígono era el futuro inmediato del desarrollo inmobiliario leonés. Hoy aquellos solares disputados a precio de oro se ofertan como saldos en las webs de liquidación de las entidades financieras.

Buena parte de los solares de La Lastra buscan comprador en Internet, o han pasado a formar parte del paquete de la Sareb.
Hace seis años se preveía un cielo totalmente enladrillado. Incluso más allá de lo que recomendaba la lógica de la burbuja en pleno proceso de inflado. La Lastra era la niña mimada de la explosión inmobiliaria leonesa, que se adornó con un proyecto municipal teñido de cultura social a través de un Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) que reservaba la mitad de su suelo para viviendas sociales (en los desarrollos posteriores, porque La Lastra es cien por cien promoción privada). Casi 5.000 pisos y 15.000 almas poblarían el sur de León en un microclima urbano donde ni siquiera el concepto comercial era el mismo que en el resto de los barrios leoneses. Hasta sus basuras iban a gozar de distinto tratamiento, aunque su tan innovador como inservible diseño se preocupa hoy sobre todo de los vándalos urbanos. Centros comerciales, tanatorio, centros de salud, servicios avanzados,… O diez parques infantiles en un área con supuestos privilegiados cuidados espacios verdes. Incluso fastuosas esculturas conmemorativas y alegóricas.
¿Qué queda hoy, más de cinco años después del estallido de la burbuja inmobiliaria, de aquel oasis del ladrillo con que se dibujó el polígono de La Lastra? Una urbanización ejecutada a todo trapo, después abandonada y más tarde parcialmente revocada para ceder el mantenimiento del polígono al Ayuntamiento de León, al que corresponde oficialmente.
«Se vende»
En la práctica, apenas el negocio de café que generan los empleados del Instituto Nacional de Tecnologías de la Comunicación (Inteco, la única realidad materializada de aquel ambicioso plan urbano que hace no tanto se dibujó) constituye el negocio de un área cuyas geométricas y cuidadas avenidas transitan de un cartel de «Se vende» de adosados en busca de inquilino a un «Se vende» de solar de promotor en sombría quiebra o constructor que ha renunciado a su licencia para levantar uno de aquellos proyectos inmobiliarios con los que soñaron constructores y ciudadanos entonces con capacidad de endeudarse.
Buena parte de aquellos pisos, y no menos solares que ofrecieron lo más novedoso del escenario inmobiliario leonés, son hoy carne de cañón de los portales inmobiliarios creados por las entidades financieras para liquidar sus riesgos del ladrillo y aliviar sus depauperadas cuentas del a día de hoy insufrible peso del ladrillo.
Pero en realidad son los menos. Frente a la jungla de carteles de «Se vende» clavados en los solares de aquel oasis que pretendió ser a ritmo frenético La Lastra, la respuesta sobre su situación actual es en su mayor parte el silencio. Ni las entidades financieras a quienes en su día se confió el negocio del ladrillo (enladrilladas hoy en su mayoría por los impagos y las exigencias de provisiones) ni la Sareb (que alega a la confidencialidad de datos provinciales en las propiedades que tiene en venta), sueltan prenda sobre a quién pertenecen hoy en realidad la mayor parte de los solares de La Lastra.
Ni aquellos que proclaman sin complejos el «Se vende solar», ni los que persisten en lucir el desvaído color de las promociones que en su día anunciaron como lujosas y punteras, que a día de hoy apenas retumban con el sonido del viento en sus zarzales y el clinclineo de las deterioradas chapas que en profusión de metros cuadrados de cartel siguen proclamando una descolorida promesa de paraíso inmobiliario.
Ventas a promotores que mantienen, aunque sea con asistencia financiera, pulmón y esperanza; entregas a bolsas de liquidación de riesgos e impagos inmobiliario; propietarios a la sombra que mantienen sus solares a la espera de tiempos mejores,… Quienes se rinden y quienes resisten a las draconianas condiciones en las que se entrampa el entramado inmobiliario y financiero del convulso pulso del ladrillo.
Viviendas proyectadas
El caso es que de las 4.630 viviendas proyectadas en su día (era la época dorada del 2007) en la prometedora La Lastra se han construido algo menos de 1.300. Los últimos 150 arriesgados pisos estarán ultimados en breve. De todos ellos, apenas 650 tienen en realidad un propietario que no sean las propias inmobiliarias.
En pocas palabras, hay vendidos algo más de 600 pisos de los 1.300 construidos, de los 6.430 proyectados en la última zona que vivió el sueño de expansión de la capital leonesa. El resto, según fuentes del sector, ni están ni se les espera. Una veintena de promotores han renunciado a las licencias que habían solicitado (y pagado) para construir y poner a la venta sus proyectos inmobiliarios; y el resto han renunciado, puesto a la venta o directamente han sucumbido ante las entidades financieras en sus cálculos