Diario de León

comienzo del curso político. planes para la segunda parte de la legislatura

Se busca líder y dinero

Los políticos leoneses abren la segunda parte de la legislatura acuciados por los problemas económicos de los ayuntamientos, una anticipada precampaña electoral y la batalla por el control de sus partidos.

Isabel Carrasco, Emilio Gutiérrez, José Antonio Díez, Óscar López, Tino Rodríguez, Javier Chamorro, Juan Morano, Samuel Folgueral, López Riesco y Goyo Chamorro

Isabel Carrasco, Emilio Gutiérrez, José Antonio Díez, Óscar López, Tino Rodríguez, Javier Chamorro, Juan Morano, Samuel Folgueral, López Riesco y Goyo Chamorro

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susana vergara pedreira | león
León

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Ni un solo día. No se ha cogido ni un día de vacaciones. Se ha permitido llegar al ayuntamiento pasadas las 9 de la mañana en vez de a las ocho menos diez, como hace siempre. Y porque era agosto. No es sólo por su instrucción dominica, la orden mendicante y de predicadores en la que estudió. Ni por su manía ejemplarizante, de su pasado como profesor. Al alcalde de León, Emilio Gutiérrez, le preocupa lo que a todo el mundo en estos tiempos: el dinero. No le deja ni dormir.

Le tiene que pedir prestado al Gobierno. Al Estado, al Instituto de Crédito Oficial, el ICO. Técnicamente no es un rescate, pero ya se entiende... Para fiarle el dinero necesitan fiarse. Y el ministro de Hacienda, que es de su mismo partido, el PP, no se lo pone fácil.

Y luego está el país. Bárcenas, los discos duros destruidos de los ordenadores, la amenaza de una moción de censura de la oposición política en bloque al presidente de un Gobierno con mayoría aplastante, aunque no tenga efectividad, una economía que no sale de la crisis y un país con seis millones de parados, 45.374 en la provincia. Este año se entra en precampaña. De cabeza en septiembre.

El rescate del Ayuntamiento de León tendrá condiciones leoninas. Más recortes, cobro por prestar todos los servicios públicos —todos—, supresión de prestaciones, despidos... Emilio Gutiérrez tiene que convencer a Montoro de que él ya hizo los deberes. Le parece injusto el examen que le quieren hacer en septiembre.

Convencer a Montoro

El ministro no le quiere convalidar nada. Ni el ERE de 204 trabajadores, entre despidos, prejubilaciones y amortizaciones pactadas, ni la reducción de un 5% de los sueldos de los 1.750 empleados que quedan, ni el recorte del gasto corriente, incluida la ‘obligación’ de apagar la luz el último que salga, que ha permitido pagar 600.000 euros menos al año, ni el cobro de tasas por servicios que antes eran gratis o casi, que hasta los autobuses urbanos han pasado a costar 90 céntimos, sin bono, a los jubilados.

El alcalde lo tiene difícil. Está en apuros teniendo mayoría absoluta. Impensable en este país, antes. Si cobra por todo, no puede hacer nada y despide a más gente teme perder los votos que le permitieron ser alcalde el 11 de junio del 2011.

Con este panorama inicia el alcalde la segunda parte de la legislatura. En el equipo de gobierno ha entrado el síndrome de quien sabe que se ha gastado lo de la ‘herencia recibida’. Tendrán que sentarse a pensar porque en obras no hay más planes que el Palacio de Congresos, acabar la remodelación de Feve y el plan de asfaltado para tapar los baches de las principales calles de la ciudad, para el que en dos años no habían encontrado partida. No hay más ideas.

Hartazgo ciudadano

A los votantes les sucede lo que al alcalde, que no les llega el dinero. Y, aunque con sordina, empiezan a estar hartos. De las tasas e impuestos municipales aunque ‘sólo’ hayan subido el IPC y se haya bajado el IBI, de la falta de limpieza en las calles, de las órdenes de embargos masivos para cobrar a los ciudadanos morosos, de la ciudad en penumbras, de las multas de la ORA aunque les digan que no hay directrices para castigar más y que la presión recaudadora es la misma que hace 10 años. Basta con ver dónde y cómo colocan el radar móvil.

Sin dinero, León tampoco podrá hacer frente a la emergencia social provocada por la crisis. Un capítulo que disparará los gastos del municipio. Ayudas en dinero contante para pagar gastos básicos de ciudadanos en situación desesperada. Luz, comida, medicinas... Cada viernes hay que decidir. La asistencia social se lleva 11 millones de euros al año.

Si el nuevo crédito del ICO no llega, y es el segundo, el PP no podrá cuadrar el presupuesto de 130 millones de euros. Gutiérrez no sabe de dónde recortar.

El tercer gran puntal del Ayuntamiento para lo que queda de legislatura antes de ir otra vez a las urnas es sólo un esbozo: crear la marca de ‘León, cuna del parlamentarismo. Está todo por hacer. No hay ni un informe de viabilidad económica ni un listado de pisobles instituciones, empresas y eso que se llama la ‘sociedad civil’ dispuesta a implicarse. Gutiérrez se ha reunido de momento con la consejera de Cultura y Turismo de la Junta, Alicia García, y eso que piensa llegar hasta el Parlamento Europeo. Si quiere que salga adelante en esta legislatura tendrá que darse prisa y poner fechas y plazos.

Carrasco no va en tándem

El alcalde necesitará cuadrar las cuentas electorales por propia supervivencia. Para mantener su poder dentro de la estructura del PP provincial. Porque dos años después de ganadas las elecciones con 29.932 votos y 15 concejales, no consta que él y su valedora, Isabel Carrasco, aficionada al ciclismo, vayan ya en el mismo tándem. Quien creía que iba a ser un títere estaba equivocado. Y se equivocaron los adversarios políticos, de dentro y fuera del partido cuando decían con sorna que iba con ella de ‘número uno’. La división en el equipo de Gutiérrez es manifiesta y hasta el propio alcalde no se cuida de mostrar en público su desagrado por los horarios de algunos de sus concejales. Ha cerrado filas con su portavoz, José María López Benito, su mano derecha, Francisco Javier Reyero, y María José Álvarez Casais, con quien vivió el incendio del edificio del Ayuntamiento de Ordoño en agosto del año pasado. Poco más.

Repetir como alcalde

Está por ver si tendrá capacidad suficiente para imponer no sólo su propia lista, sin injerencias, sino incluso su candidatura a la Alcaldía de nuevo. Y se verá cómo se posicionan sus concejales y qué pactos se tejen a partir de ahora en el tramo de ciudad que va del viejo palacete del Teatro al Palacio de los Guzmanes..

El mismo gobierno que pone en apuros al alcalde ha consolidado la posición de Isabel Carrasco, presidenta de la Diputación y del PP provincial. Paradójicamente, en el momento de mayor debilidad histórica de las diputaciones desde su creación en 1812, cuestionadas por la duplicidad de sus competencias, su utilidad pública y el gasto que en época de crisis se antoja simple derroche, la institución que preside Carrasco ha salido reforzada. Ya no hay apelativo que ponerle a Carrasco, que tiene nombre de reina y se la tiene por tal no sólo porque gobierne desde el Palacio de los Guzmanes.

La reforma local que quiere aprobar el Gobierno del PP dejará todo el poder de la provincia en sus manos. Carrasco presume de tener relativamente saneada las institución y manejarla con puño de hierro y voz de mando. Tendrá que batallar con las juntas vecinales de León. Se resisten a desaparecer los viejos concejos, en vigor desde la Edad Media. El Servicio de Asistencia a los Municipios, el SAM de la Diputación, deberá de ayudar a las juntas que carezcan de capacidad para presentar sus cuentas en los tres primeros meses del año y, por lo tanto, estén abocadas a desaparecer por ley.

Pacificar las cuencas

Más negro aún lo tendrá con los alcaldes mineros. A excepción de la alcaldesa de Villablino, todos son del PP. Isabel Carrasco deberá contener su indignación con el ministro de Industria, el también popular José Manuel Soria, al que acusan de desmantelar las cuencas. Y tendrá que hacerlo sin dar de lado abiertamente a la opinión pública. Muchos de los votos que la mantienen vienen de esas cuencas. Especialmente combativos se han mostrado Ángel Calvo, Francisco Castañón o Pedro Muñoz, que no dudó en llamar «tonto del culo» al ministro y se ha preguntado en público: «¿Pero a este tío quién lo ha puesto ahí?».

Como presidenta del PP en León tiene otro frente abierto que tendrá que zanjar: la aparente insubordinación, al menos de cara al público, de los senadores y diputados populares por León, que se han dirigido por carta al ministro. Todos menos Alfredo Prada, que alega un defecto de forma, una especie de olvido o despiste que ha dejado en evidencia la brecha en el partido.

En Valladolid siguen sus movimientos. Especialmente desabrida ha sido con los consejeros de Sanidad y Educación, también de su mismo partido. Les ha echado un pulso que mantiene. Una mezcla de carácter y estrategia política. De su parte ha puesto al delegado de la Junta en León, el representante del gobierno de Castilla y León en la provincia.

Si en Madrid la pugna sorda es con Prada, en Valladolid la sostiene con el único leonés en la Junta, el consejero de Fomento, Antonio Silván. Tendrá que buscar más avales que haber ganado León y la Diputación.

El reto de Astorga

Carrasco ha sufrido revueltas más o menos organizadas, ninguna con éxito. Una, la cena en el Hotel Gaudí de Astorga el 8 de marzo del 2012. De los asistentes poco queda políticamente. Cipriano Elías Martínez ‘Pano’, Ramón Ferrero, Juan Morano, Javier García Prieto, Martínez Majo, Cecilio Vallejo...

Menos éxito ha tenido en Astorga. Retirado el carismático alcalde socialista Juan José Perandones, 22 años al frente de la ciudad, no fue capaz de encontrar un candidato que ganara las elecciones. Y sigue sin tenerlo.

Líder es lo que tendrá que buscar el PSOE. El secretario provincial, Tino Rodríguez, y el portavoz socialista en el Ayuntamiento, José Antonio Díez, mantienen desde el 27 de mayo del 2012 una disputa por el liderazgo que ninguno ha ganado. No les valdrá mantener la bicefalia. Las guerras que nadie gana tienen siempre dos perdedores. El futuro de ambos pasa por el de Óscar López, secretario de Organización en Ferraz y ‘número 3’ de PSOE nacional, barrido por Elena Valenciano tras el escándalo de Ponferrada y al que muchos dan por amortizado al lado de Rubalcaba. Tanto que el propio López busca regresar a Valladolid y presentarse como candidato del PSOE a la Junta, soliviantando al secretario regional, Julio Villarrubia. La otra bicefalia.

Tino Rodríguez es el hombre de López en León. Llegó por sorpresa a la dirección socialista provincial impuesto por la línea oficial. Un gran desconocido que, casi, sigue siéndolo. Pero tampoco Díez ha logrado afianzarse en el liderazgo. En el Ayuntamiento son pocos y divididos. De los 10 concejales, Díez tiene de su parte a la mitad.

A Rodríguez tampoco le ha ido mejor en la provincia. Se enfrentó a Matías Llorente, el líder agrario histórico del Sur leonés y perdió. Y con él, los votos para el PSOE y un escaño en la Diputación Provincial. Está a punto de perder también la guerra mediática con él. Llorente le ha acusado de cobrar de la PAC sentado en el sofá. Dicen que hará honor a su apodo, ‘Doce meses, doce alcaldes’.

El otro escaño perdido es el de la alcaldesa de Valderas, Cristina López, que también se marchó del partido y es ahora diputada no adscrita junto con Llorente. Otra histórica, la alcaldesa de Gradefes, Ana Isabel Ferreras, también pidió la baja en el partido.

Una gestión gris a la que se suma las dificultades del PSOE y Rubalcaba para liderar un cambio político, como reflejan todas las encuestas.

Óscar López, Villarrubia o Tino Rodríguez tendrán que tomar la decisión de readmitir en el partido al alcalde de Ponferrada, Samuel Folgueral, o buscar no sólo otro candidato sino quién le acompañe en la lista electoral. Antes, tendrán que sellar la paz con la militancia.

Porque de los líos no se libran en la capital berciana. A Folgueral le sigue persiguiendo el escándalo y continúa sin partido, de momento. Se marchó del PSOE, que no llegó a expulsarlo nunca dejando abierta así todas las posibilidades. Tendrá que gestionar una deuda que va de los 45 millones de euros según su antecesor, el popular Carlos López Riesco, a los 90 millones que asegura él, los concejales que le siguieron en la moción de censura y sus socios de gobierno, los ediles de Ismael Álvarez, el ex regidor condenado por acoso sexual a Nevenka.

El futuro de Riesco es incierto. Más incluso que la posibilidad de que Folgueral sea readmitido en el PSOE. Pero ya dicen que en política, todo es posible.

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