El PP reclama la presencia de Rajoy
El presidente varía su agenda para estar más en el partido. Mantiene su confianza en Cospedal pero hay preocupación por los comicios europeos, Cataluña y los barones.

Mariano Rajoy durante el desfile del Día de la Fiesta Nacional, el sábado en Madrid.
El plan del PP era incrementar de manera paulatina la presencia de Mariano Rajoy en actos del partido durante los primeros meses del 2014 para tener a punto la maquinaria electoral de cara a las complejas elecciones al Parlamento Europeo, que se celebrarán en mayo, y continuar a pleno rendimiento hasta los decisivos comicios autonómicos y municipales del 2015. Todo se ha precipitado. La propuesta de Alicia Sánchez Camacho de reconocer, y sobre todo de cuantificar económicamente la singularidad de Cataluña dejó al descubierto peligrosas grietas en el discurso autonómico del PP. Los barones regionales no sólo pusieron el grito en el cielo ante lo que parecía una nueva concesión histórica a los nacionalistas catalanes, sino ante la aparente falta de coordinación. Algunos dirigentes de la formación de centro derecha confiesan que, una semana después, aún desconocen si Sánchez Camacho saltó al vacío sin red o si contaba con el apoyo de la dirección nacional.
Rajoy anunciará hoy al comité ejecutivo nacional del PP su intención de modificar su agenda institucional para participar más en actos de partido, presumiblemente durante los fines de semana. El mes pasado presidió en Moncloa su primera reunión de ‘maitines’ desde que es presidente de Gobierno. No será la última.
Objetivo: Cataluña
Cataluña, que es la comunidad autónoma que más ha visitado desde que llegó a la Moncloa en noviembre de 2011, será su objetivo principal.
Tal y como confirmó en el Senado, piensa contrarestar la «verdad oficial» de la Generalitat e intentar desmentir con datos eslóganes independentistas como el de «España nos roba». El 9 de noviembre clausurará en Córdoba una nueva Interparlamentaria del PP. En Andalucía también tiene un frente abierto, el de la designación de candidato a la presidencia de la Junta, una cuestión que enerva a los populares andaluces que ven como crece el ‘efecto’ Susana Díaz sin que ellos tengan a una persona para hacerle frente. Una cuestión que a Mariano rajoy, sin embargo, no le quita el sueño El líder de los populares, fiel a su estilo, dará un paso hacia adelante en el día a día de Génova intentado no menoscabar la autoridad de María Dolores de Cospedal, en la que mantiene su plena confianza, según explicaron fuentes de la dirección nacional.
Tras lidiar, casi en solitario, con todo el peso de las explicaciones —con desigual fortuna— del caso Bárcenas, Cospedal vuelve a estar en el centro de las criticas de aquellos que opinan que la presidenta de Castilla-La Mancha no puede dedicar todo el tiempo que requiere la organización del partido con más militantes del país. Un reproche al que Rajoy, al menos hasta ahora, ha dado tan poco pábulo como a las supuestas tensiones entre Cospedal y Soraya Sáenz de Santamaría.
La vicepresidenta del Gobierno, poco dada a hacer incursiones en el territorio de la secretaria general del PP, presidió esta semana el comité regional de los popularesvascos sin comunicárselo a la dirección nacional.
Nuevo frente
Lo que parecía un acto protocolario, amenazó con convertirse en un nuevo frente interno. Sáenz de Santamaría, tras reunirse con Artantxa Quiroga, presidenta del PPvasco, y su equipo, almorzó en secreto con el portavoz del Gobierno vasco, Josu Erkoreka, y representantes del PNV, entre los que se encontraban el portavoz en el Congreso Aitor Esteban. Todo ello sin contar con Quiroga, lo que despertó suspicacias en la cúpula de los populares vascos.
Más allá de controversias puntuales, el partido echa de menos a su líder a la hora de sofocar los motines de los barones autonómicos. Preocupan, y mucho, algunas respuestas de presidentes autonómicos del PPa la iniciativa de Sánchez Camacho.
La advertencia de Ignacio González de que, llegado el caso, convocaría su propia consulta para que los madrileños opinasen sobre los privilegios de Cataluña fue, según un miembro del comité ejecutivo nacional del PP, «una salida de tono inconcebible». Los populares madrileños, sin embargo, lo consideran una respuesta lógica y recuerdan que las encuestas en Madrid, pero también en Valencia, alertan de la posible pérdida de feudos claves para el PP. «Si los ciudadanos ven que, después de soportar ajustes en sanidad y educación, se premia a los catalanes, no nos va a votar nadie», enfatizan.